SILICON VALLEY Y LA CENSURA EN LA MÚSICA

Resulta evidente que en la actualidad la calidad de la música se ha derrumbado hasta límites inimaginables. Existen razones puramente objetivas, pero deberían tratarse en otro artículo o libro.

Lo que se denunciará en este artículo es la última jugada de la Big Tech. Y es que la forma en la que consumimos hoy música involucra directamente el uso de las plataformas de streaming como Spotify o Youtube, por lo que los que producen esa misma música tienen que poner la mano a estas grandes compañías y limosnear su sustento.

Así operan las discografías

Los compositores llevan décadas viendo cómo su oficio se viene abajo, no solo por el intrusismo laboral que supone que una discográfica haga ingeniería social y ponga a «un negro» sin estudios a hacer sus ritmos hipersexualizados y consiga millones de reproducciones por arte de magia, sino porque el pago de los streamings (regalías/royalties) parece una broma de mal gusto. En el siguiente gráfico podrán comprobar cuánto llega a los artistas y discográficas por reproducción:

Foto original sin cambio: informationisbeautiful.net

El compositor de hoy tiene claro que la gente muy probablemente no le vaya a comprar la música, sino que su público mayoritariamente vaya a preferir escucharlo utilizando Youtube o Spotify, al menos aquí en España. Un artista necesitaría la abrumadora cifra de 1,7 millones de reproducciones de su obra al mes en Youtube para hacer un SMI de 900€. Eso suponiendo que el artista sea el destinatario del 100% de las regalías, que no es lo habitual, ya que los beneficios se suelen repartir entre distintos profesionales de la industria que participan junto al artista en la producción de su trabajo.

Por fortuna ustedes los lectores no son responsables de esta situación y no vengo aquí a pedirles caridad o que apoyen sus escenas locales. Vengo a dar a conocer un abuso más de la Big Tech. Llevamos años en medio de un pulso entre las instituciones de derechos de autor y gobiernos soberanos contra la tiranía del gran oligopolio californiano. A veces se han ganado pequeñas batallas y otras veces se han perdido, que es lo que ha sucedido recientemente.

¿Por qué es importante lo que les suceda a los músicos? Los músicos de hoy representan un sector demográfico ampliamente progresista. Puede hasta ser una buena noticia ver que la ideología que llevan predicando durante décadas (sin fronteras, viva la libertad, etc.) esté contribuyendo directamente a la muerte de su oficio.

La supremacía de la música «progre»

Empero, cualquier lector avispado sabrá que es necesaria una victoria cultural para alcanzar el poder político, y los músicos son agentes necesarios para lograrla. Da igual si los músicos progresistas perecen en la inanición, pues la industria siempre los va a preferir a ellos antes que a músicos y compositores con un perfil más conservador, que existen, simplemente no los conocemos ya que no tienen ninguna maquinaria de mercadotecnia detrás de ellos. Ellos son nuestros agentes culturales y han de trabajar de forma independiente, pues no existe una industria musical conservadora. Cuanto menor sea la estafa de la cultura del streaming, más fácil lo tendrán para dedicarse a crear música de nuestro signo, formarse y adquirir la infraestructura para una producción de mayor calidad que pueda competir contra el mundo progre cultural.

El frente de los derechos de autor y las regalías, en conclusión, se une al frente de la censura y de la indefensión ante este gigantesco oligopolio. Es necesario tomar conciencia, pues Silicon Valley representa hoy el mayor mal de nuestra gente: mientras ellos se enriquecen, nos censuran y nos impiden por todos los medios que podamos desarrollar nuestra guerra cultural. Nuestra única arma para combatir esto es hacer uso de nuestra soberanía.

Foto original sin cambio: Patrick NouhaillerCC BY-SA 2.0

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