PROGRESISIMO HETEROPATRIARCAL

Y me levanto un día más, lo más tranquila que hoy en día en España te puedes levantar y repaso, mientras desayuno, las noticias del día. Y me solivianto. Me solivianto porque todo los días, además de lo que lleva esta nación encima, te encuentras con algo sorprendente por absurdo e inútil. Esta vez ha sido la última payasada del gobierno en funciones.

Él «oscuro pasado»

Desde bien pequeña siempre tuve claro que quería ir a la Universidad y que elegiría una carrera bio sanitaria. Adoraba la Biología, me interesaba la química, los fármacos, la medicina. Me veía con una bata blanca en algún laboratorio, tenía como referente a madame Curie… Eso se llama vocación.

Cuando llegó el momento y vivía en una residencia de estudiantes, por cierto mixta, entre mis compañeras había estudiantes de Derecho, Económicas, Medicina, Farmacia, diferentes ingenierías, arquitectura, arquitectura técnica, Ciencias Exactas, Bellas Artes…. Y todas y cada una de aquellas jóvenes habían elegido la carrera de manera voluntaria y, probablemente, con la misma ilusión que todos lo hacemos a esas edades.

El «luminoso presente progre»

Pero va avanzando el siglo XXI y  tiene que  venir un puñado de lumbreras del partido socialista a incentivar a las mujeres para elegir «carreras de hombres».
Y es ahí cuando me pregunto ¿quiénes son ellos para poner etiquetas a las vocaciones?, ¿quiénes son ellos para pensar ni por un sólo segundo que una mujer no va a ser capaz de elegir voluntariamente los estudios superiores que quiere cursar?

Hay propuestas que de verdad me siguen dejando helada, alucinada, ojiplática: plantear que por el hecho de ser mujer no pagues la matrícula del primer año de carrera para que estudies una determinada carrera universitaria …  A mí me resulta insultante.

Y sigue la injusticia…

Pero es que en esta propuesta, además de esta inconcebible discriminación positiva hay otra discriminación más indignante, si cabe, y es la discriminación social. ¿Qué ocurre con el hijo varón de una familia trabajadora, de esas que hacen filigranas para llegar a fin de mes y que tiene el sueño de ser, por ejemplo, ingeniero aeronáutico el día de mañana? ¿Me está diciendo, la izquierda española, que tiene menos derechos para conseguir ese privilegio que una joven de familia adinerada que puede, incluso, permitirse una universidad privada, por el hecho de haber nacido mujer?

La izquierda española ha perdido el norte con ese falso y absurdo feminismo que debería cabrear de manera irreversible a todos aquellos, hombres y mujeres, con el más mínimo sentido común.
Déjennos tranquilas que sabemos arreglárnoslas perfectamente, señores pagafantas.

Foto sin cambio: troita_<><CC BY 2.0