PERO, ¿DÓNDE ESTÁ PABLO CASADO?

Por Davy Rodríguez

He de decir que pocas veces encontraba a Wally cuando yo era un crío. Mejorar mi agudeza visual con los libros de ¿Dónde está Wally? me hubiera sido muy útil hoy en día para tentar de encontrar al líder del Partido popular. No es que pase desapercibido; es lo siguiente. Pablo Casado ha desaparecido y le podría costar muy caro en los próximos comicios.

DE RAJOY A CASADO: DESAPARECER Y DEJARLE EL CAMPO LIBRE AL PSOE

A Cayetana Alvarez de Toledo, la veo de vez en cuando. A Teodoro García Egea, lo veo poco, pero aun así es demasiado. A Almeida, es un tanto distinto: lo veo cada vez que enciendo la televisión, lo escucho en la radio por la mañana, tarde y noche; bueno, su cara me es casi más conocida que la de mi novia… Y eso que estoy encerrado con ella en esta cuarentena.

Pero, ¿dónde está Pablo Casado? No es que su programa político me interese mucho, pero como líder de la oposición, su papel es estar presente en cualquier ocasión para desempeñar el papel que le tocó. Con un carisma casi igual al de Rajoy (bueno, lo mismo exagero un poco), Casado debería estar en cada plató de televisión predicando para sus oyentes y simpatizantes.

FALTAN IDEAS Y COHERENCIA INTELECTUAL

España ha tenido de todo: escritores famosos, filósofos de excepción que nos envidiaba el mundo entero, médicos, científicos… Bueno, de todo. Las fuentes de inspiración para pensar un nuevo paradigma no son escasas. España ha sido la cuna del parlamentarismo con el Reino de León, del liberalismo con la Pepa, del tradicionalismo radical con el carlismo. Pero parece ser que a la derecha — a la cual no me apunto ya que es absurda la clasificación izquierdas/derechas — le falta voluntad política.

La pereza intelectual de Casado y de los suyos desemboca en una profunda falta de argumentos y de renovación política. Es que a lo mejor no entienden que el mero hecho de repetir « Venezuela, Cuba, Castro, Bolivarianos » en el seno del Congreso no le va a dar votos. Competir con VOX en esto es absurdo; los votos que hay que robar son los de la izquierda, o por lo menos hay que desactivarlos para llevarlos hacia la abstención. Lo que no se debe hacer en absoluto es profundizar las trincheras de ambos lados, esperando a que los votantes del PSOE se autoconvenzcan de lo bueno que es el no-programa del PP.


Foto original sin cambio: Pablo Casado.CC BY 2.0