LOS LOGROS DE LA HUNGRÍA DE ORBAN

Por José Luis Orella

Los resultados positivos de Fidesz-MPSz, la coalición de Viktor Orban, lo convierte en uno de los más sólidos del Grupo Popular Europeo, en 1998 y desde el 2010, se debe a varios factores.

Su actual alianza electoral con el Partido Cristiano Demócrata (KDNP, Kereszténydemokrata Néppárt) le ayuda a retener un electorado de centro sin competencia. Por otro lado, ha ido sumando a los democristianos, y a los conservadores nacionalistas de Foro Democrático Húngaro (MDF Magyar Demokrata Fórum). Dos años después, otra sigla histórica de la reciente historia democrática, la Alianza de los Demócratas Libres (SZDSZ, Szabad Demokraták Szövetsége) que compartía el mensaje liberal con Fidesz, desapareció en el 2013.

Estos hechos han favorecido a Viktor Orbán, histórico disidente contra el comunismo, quien ha unido a liberales, democristianos, conservadores y nacionalistas. En frente suyo la oposición es plural. El Partido socialista Húngaro (MSZP, Magyar Szocialista Párt) heredero de la tradición comunista y descabezado por la colaboración con la policía política; el movimiento Jobbik, nacionalista y nostálgico de la idea de la Gran Hungría y el partido Verde. 

Una imagen económica del país

En cuanto a los datos económicos, la situación heredada de la administración socialista fue de un profundo endeudamiento por el alto déficit público, y a nivel social, por los préstamos en moneda extranjera de la mayor parte de la ciudadanía.

Desde el 2010 los préstamos en moneda extranjera casi se han eliminado, el consumo está aumentando y las tasas de interés han caído drásticamente. El déficit del gobierno fue del 1,9 por ciento del PIB y la relación deuda / PIB va declinando. Según los datos del crecimiento del PIB de la Oficina Central de Estadística húngara, la economía húngara creció un 4 % en el 2017, un dato que no se había alcanzado en los últimos doce años. Esta mejora de la economía ha redundado en un aumento salarial del 12.8 %, que supone un 54 % superior a lo que se cobraba de media en 2010. Del millón de puestos de trabajo prometidos por el Fidesz, se han creado 736.000, reduciendo el desempleo a un mínimo histórico del 3,8 %. La población ha aumentado en setenta mil personas por el incremento demográfico. Los matrimonios han aumentado un 46 % por la mejor situación laboral y el aborto se ha reducido en un 56 %. Los magiares han dejado de emigrar, y la necesidad de mano de obra está atrayendo a ucranianos y balcánicos en gran número. 

Hungría a nivel internacional

A nivel internacional, el gobierno magiar es proeuropeo, pero fiel al espíritu fundacional europeo nacido en el Tratado de Roma de 1957, defendido por los presidentes De Gaulle y Adenauer, estableciendo una Europa basada en una alianza de naciones libres que tienen en común su herencia cristiana. El 78% de los magiares son favorables a defender la cultura y tradición cristiana de su nación.

En una decisión difícil por la presión de la Unión Europea sobre la política de llegada de refugiados, el gobierno realizó en el 2016 un referéndum que daba respaldo social a la decisión del gobierno de reforzar el control de fronteras del país ante la llegada masiva de millones de refugiados.  El ejecutivo se mostró favorable a revertir competencias a los Estados soberanos, para un control más democrático y eficaz de la gestión. Este punto de vista coincide con el resto de los miembros del grupo de Visegrado (Hungría, Polonia, Eslovaquia y República Checa) que es la región que más ha crecido económicamente de la Unión Europea, que más ha reducido los niveles de pobreza y que mantiene en cero el número de atentados por terrorismo de origen yihadista. 

El respaldo que sus diásporas tuvieron durante la guerra fría por los Estados Unidos, hace qué en política exterior, un país como Hungría tenga buenas relaciones con la primera potencia del mundo, formando parte de la OTAN desde 1999; pero también con Rusia, garante de energía barata para su economía, como es el convenio firmado para la construcción de una central nuclear. También ha estrechado relaciones con países como Israel, Singapur o China, de fuerte crecimiento económico y con los cuales mantiene acuerdos de cooperación estables. 

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