Libia: el plan Maiteeq para la recuperación económica, una oportunidad para España

Por Alejandro Cedillo 

El 14 de diciembre el Vicepresidente del Consejo Presidencial del Gobierno del Acuerdo Nacional de Libia (GAN), Ahmed Maiteeq, discutió con el embajador de España en Libia, Javier García-Larrache, «las modalidades para que las empresas españolas puedan reanudar su trabajo en Libia».

Según un comunicado de los medios de comunicación libios, el embajador español subrayó durante la reunión «la profundidad de las relaciones libio-españolas y la disposición de las empresas españolas a reanudar su trabajo en Libia tras la reapertura de la embajada en Trípoli prevista para principios del próximo año». A su vez, Maiteeq aceptó la invitación del embajador para visitar España.

En los últimos meses podemos notar un aumento de los esfuerzos diplomáticos españoles en dirección hacia Libia. ¿Cuál podría ser la razón?

Intereses y amenazas en Libia

Libia desempeña un papel crucial en la geopolítica mediterránea de España. La empresa energética española Repsol es un actor importante en el sector del petróleo y el gas en Libia. Además, Libia es fundamental para la seguridad energética de España. Libia está entre los diez países con las mayores reservas de petróleo del mundo: 48.363 millones de barriles.

Tradicionalmente, la mitad de toda la producción de petróleo de Libia (951,2 mil barriles diarios en 2018) se destinaba a los mercados de la Unión Europea, principalmente a España, Italia y Francia. Con una participación en la producción de petróleo libia de unos 30.000 barriles diarios, Repsol era la tercera empresa internacional más activa e influyente (después de ENI y Total) que operaba en Libia.

En 2018 Libia exportó 3.650 millones de dólares de productos (principalmente petróleo) a España. Esto correspondió al 13,1% del total de las exportaciones de Libia. España es también el quinto mayor importador de Libia (712 millones de dólares) después de Turquía, Emiratos Árabes Unidos, China e Italia. Los principales productos que España exportó a Libia son el petróleo refinado (224 millones de dólares), el ganado vacuno (125 millones de dólares) y las ovejas y cabras (109 millones de dólares).

Además, Libia es muy importante para España como país mediterráneo en términos de seguridad. Después de que la intervención de la OTAN en 2011 condujera al derrocamiento del régimen de Muammar Gaddafi, Libia se ha convertido en un campo de batalla de una guerra interna, donde los islamistas radicales han reforzado su posición. ISIS (daesh) estuvo activo en Libia y todavía lleva a cabo ataques en el país. El flujo de inmigrantes de países africanos a través de Libia también ha aumentado dramáticamente. Aunque Italia es su principal destino, España también se ve amenazada por el aumento del número de inmigrantes ilegales que tratan de cruzar el Mar Mediterráneo.

Así pues, para España, Libia desempeña un papel importante, tanto en términos de desarrollo económico como de seguridad. No obstante, en los últimos años, Madrid ha desempeñado un papel mucho menos destacado que otros actores extranjeros en Libia. Su papel ha sido desproporcionado tanto para los intereses económicos como para las amenazas a la seguridad asociadas a la situación en Libia.

Con el trasfondo de la posición activa de Rusia e incluso de los EEUU (generalmente no vinculados económicamente a Libia y situados a miles de kilómetros del Mediterráneo) y el papel activo de Italia, Turquía, los Emiratos Árabes Unidos y Francia en Libia, la voz española fue casi inaudible. 

Turquía, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos apoyaron a las tropas del Gobierno del Acuerdo Nacional en Trípoli. Los Emiratos Árabes Unidos y Francia apoyaron a Khalifa Haftar y su Ejército Nacional Libio. Rusia fue acusada de apoyar a Haftar, pero también participó activamente en el GAN, mientras que los Estados Unidos acusaron a Rusia de inmiscuirse y desarrollaron contactos con todas las partes en el conflicto. Solo Madrid se mantuvo al margen.

Tal posición habría conducido inevitablemente a que España se convirtiera en el principal perdedor en Libia, cediendo su posición a competidores más activos.

La paz como oportunidad

En parte, esta posición puede explicarse por la inestable situación política interna de España y las dificultades económicas. Por otro lado, perder la posición en Libia solo aumentaría estos problemas. 

La razón es más bien otra: A medida que se desarrollaba la nueva ronda de conflictos militares en Libia durante el 2019, los países que interactuaban activamente con las partes en el conflicto en la esfera de la seguridad militar empezaron a desempeñar un papel fundamental. El poder económico fue la base de la influencia española en Libia, pero durante la guerra estos factores de influencia económica fueron atacados. Aquello fue particularmente notorio después de que las formaciones del Khalifa Haftar (Ejército Nacional Libio) bloquearan las exportaciones de petróleo desde Libia a principios de 2020.

En septiembre, sin embargo, España tuvo la oportunidad de recuperar el terreno perdido. El hecho es que el ya mencionado Ahmed Maiteeq concluyese un acuerdo con Khalifa Haftar, que permitió restablecer las exportaciones de petróleo. Así, la economía libia pudo empezar a funcionar de nuevo. Para la propia Libia, el acuerdo fue una forma de restaurar la estabilidad e incluso de restablecer la unidad y promover la reconciliación mutua, ya que el acuerdo creó un comité conjunto para supervisar la distribución de los ingresos del petróleo.

A todo aquello siguieron otras medidas para restablecer el funcionamiento normal de la economía del país. En noviembre, las partes en conflicto acordaron fusionar los guardias de las instalaciones petrolíferas que custodiaban los campos de petróleo. Así, la producción de petróleo ya no era un rehén del conflicto. Y el 16 de diciembre, por primera vez en cinco años, el Consejo de Administración del Banco Central de Libia celebró la reunión conjunta y acordó unificar los tipos de cambio. Anteriormente, había diferentes tipos de cambio en el Este y el Oeste del país.

La recuperación económica de Libia significa para España una oportunidad de involucrarse más en los asuntos libios. El restablecimiento de la producción de petróleo es de interés directo para Repsol y España, y la unificación de la economía y la promoción de reformas económicas junto con la reconstrucción de la posguerra crea perspectivas para otras empresas españolas. Por ello, desde septiembre el Ministerio de Asuntos Exteriores español ha vuelto a intensificar sus esfuerzos en dirección hacia Libia.

En noviembre, Mustafá Sanalla, presidente de la Corporación Nacional de Petróleo (CNP) de Libia, dijo que Libia desea aumentar el comercio de petróleo y gas con España.

¿Es hora de apostar por Maiteeq?

Hoy en día, Ahmed Maiteeq desempeña un papel clave en el proceso de unificación económica de Libia que lo convierte en un socio indispensable para España. Fue él quien pudo restablecer la producción de petróleo, lo que dio un impulso positivo al proceso de negociación sobre Libia, tanto política como económicamente. Fue él quien en octubre presentó un plan de reformas, promoviendo, entre otras cosas, la unificación del tipo de cambio.

Así pues, son las iniciativas de Ahmed Maiteeq y su posición, dirigidas a restaurar la economía de Libia, las que juegan a favor de España. España se beneficia de la paz, y no de la guerra, en Libia. El tiempo ha demostrado que Madrid tiene más mecanismos de influencia en tiempos de paz que de guerra.

La situación es similar a la de Ahmed Maiteeq, que se considera una persona cercana a los negocios. En tiempos de guerra, los señores de la guerra salen a la luz, pero se necesita gente como Maiteeq para restaurar el país y la paz.

En una entrevista en noviembre con el periódico italiano Corriere della Sera, Maiteeq dijo que «estará encantado de servir al pueblo libio si me eligen como jefe del próximo gobierno de unidad nacional».

«Si esto sucede, me comprometeré ante todo a lograr la recuperación económica y a trabajar con el Banco Central para resolver la crisis de liquidez y la distribución equitativa de los ingresos de los recursos energéticos», subrayó Maiteeq.Las elecciones generales se llevarán a cabo en Libia el próximo año. Hasta entonces, la tarea es formar un gobierno de transición. Es del interés de España que este gobierno sea dirigido por personas orientadas hacia la paz, el diálogo inclusivo para todos los libios y la reconstrucción económica del país. Es una cuestión de economía y seguridad nacional tanto para España como para Libia. Y la figura de Ahmed Maiteeq demuestra que España tiene socios para el diálogo en Libia.