Las contradicciones de la izquierda entorno al racismo: el caso Ansu Fati

Por Lawrence

El pasado domingo 6 de septiembre la selección española de fútbol ganó a Ucrania por 4 goles a cero. Lo que bien podría haber sido un partido sin mayor trasdendencia en los medios que la habitual cuando España se enfrenta a un rival de menor entidad se ha convertido en un ejemplo perfecto para poner de relieve las contradicciones de la izquierda posmoderna entorno al racismo.

¿Por qué? Porque el jugador negro nacido en Guinea-Bisáu, Ansu Fati, se convirtió en el jugador más joven de la historia en anotar un gol con el combinado nacional. Tras el partido numerosos tuits y articulos inundaban las redes sociales con un claro mensaje: la aparición de jugadores no blancos en la selección es positivo porque rompe con la homogeneidad de la misma y es, según ellos, un ejemplo de integración.

Recordemos que si Ansu Fati ha podido jugar es porque el alcalde de Marinaleda, Rafael Sánchez Gordillo, ayudó a su padre trayéndole a España y proporcionándole un trabajo. En junio de este mismo año y tras constatar las habilidades futbolísticas del hijo en Primera División las gestiones para su nacionalización se convirtieron en una prioridad para que pudiera debutar con las categorías inferiores de la selección.

Desde Mayo del 68 la izquierda posmoderna ha estado cabalgando una contradicción insalvable bajo el paraguas del antirracismo: por una parte defiende la no existencia de las razas, ni desde un punto de vista científico, ni como como idea en el imaginario popular que actúe en la sociedad, pero también hace de la discriminación positiva uno de sus principales caballos de batalla, basándose en que dado que los países occidentales se han construido sobre la opresión sistemática de los blancos contra el resto de razas, las poblaciones autóctonas deben llevar a cabo una política de reparación de daños y deconstrucción, creando espacios seguros para lo que hoy son minorías étnicas y religiosas.

Así pues, la irrupción de jugadores negros en la selección pone de relieve dos cuestiones: la primera es saber si ha comenzado un proceso parecido al que combinados nacionales como Inglaterra o Francia realizaron tiempo atrás, al  hacer de su equipo de fútbol una representación del tipo de sociedad que desean desde un punto de vista étnico y racial y en segundo lugar, por cuánto tiempo sostendrá la izquierda al mismo tiempo dos discursos incompatibles, o las razas no existen, o los blancos somos culpables de todos los males por el hecho de serlo, deben elegir.

Foto original sin cambio: AKIRA FUTBOL BLAUGRANACC BY 2.0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *