La justicia alemana avala el uso de la bandera del II Reich

El Tribunal Administrativo de Bremen  a instancias del NPD (Partido Nacional Demócrata) ha resuelto que la prohibición de exhibir la bandera del II Imperio Alemán es contraria al Derecho Fundamental de la Libertad de Expresión. 

El NPD  tuvo representación en el Parlamento Europeo hasta 2019 por antiguo suboficial de la Bundeswehr Udo Voigth, el NPD  sufrió un fuerte retroceso con la entrada en escena del partido patriota AfD (Alternativa por Alemania). Actualmente esta formación está liderada por Frank Franz, éste ha mostrado su alegría por esta victoria judicial agradeciéndosela al Jefe del Departamento Legal Peter Richter.

Este hecho ha supuesto un hito en una nación como la alemana, cuyo ordenamiento jurídico y los derechos fundamentales se someten al concepto de «Democracia Militante». 

Es decir, en la Alemania que ha visitado asiduamente el fugado Puigdemont, no sólo estaría penado el intento de golpe de Estado que realizó, sino también las ideas separatistas al ser contrarias al orden constitucional.

Alemania, Democracia Militante

Mientras en España se consagra el pluralismo político como base de nuestro sistema como recoge la Constitución española en su artículo 1, y bajo éste pueden permitirse la existencia de partidos, asociaciones cuyos fines sean contrarios al mismo orden constitucional (partidos separatistas, comunistas, republicanos,…), la Ley Fundamental de Bonn articula su democracia como una «Democracia Militante» (Wehrhafte, o Streitbare Demokratie) por medio de la cual los poderes e instituciones del Estado tienen amplios poderes y deberes para defender el orden constitucional, no siendo «neutrales» ante las ideologías. 

El fin del mismo sería evitar que por ejemplo un legislativo con suficiente fuerza promulgase una ley habilitante como la de 1933 que supuso la primera piedra jurídica del edificio legal por el que se implementaba el régimen nacionalsocialista. 

La Ley Fundamental de Bonn, establece, por tanto, no sólo una obligación de cumplir las leyes por parte de sus ciudadanos; sino también la obligación de seguir el ideario jurídico-constitucional, identificando a la «Patria» con el orden jurídico-constitucional actual – no con una comunidad que comparte lengua, cultura, tradiciones – y al patriotismo con el simple «Patriotismo Constitucional», un amor al orden jurídico-constitucional compuesto por los Derechos de la parte dogmática y las instituciones del Estado de la parte orgánica, concepto del politólogo Dolf Sternberger difundido por el filósofo de la Escuela de Frankfurt, el postmarxista Habermas.

Importado en España en la era Aznar, imperante en los medios de comunicación y en la política de la derecha hispana bajo conceptos como «fuerzas constitucionales» huyendo en todo momento de términos como Patria o Nación al referirse a aquellos que defienden a España, como si España no fuese una Nación o si antes de 1978 no existiese España. Es curioso como la influencia progre, trotskista y postmarxista impera en la derecha.