LA GEOPOLÍTICA DEL CATOLICISMO EN EL MUNDO

Por José Luis Orella

Haciendo suyo el principio «la demografía es destino», el profesor Orella nos hace un análisis de la geopolítica del catolicismo para las décadas futuras. La imagen de una Europa decadente no significa la desaparición de toda geopolítica católica. 

La dinámica demográfica de los creyentes

En el mundo se calcula que somos más de 7.000 millones de habitantes, de los cuales, 1.254 millones somos católicos, un 17,8 %  de la población total del planeta. En 1950, la población católica mundial era de 437 millones de personas, un número que subió a 650 millones en 1970. Por lo que el crecimiento del catolicismo ha ido a la par que la población mundial, extendiéndose en todos los continentes y adquiriendo un perfil universal.

La Iglesia Católica siempre tuvo ese carácter, desde su origen en el próximo oriente y su extensión por Europa y el Norte de África, pero será en el siglo XVI, gracias a la evangelización de los imperios de España y Portugal, cuando adopte una dimensión universal con su presencia en América, Asia y Oceanía. 

En el momento actual, el 49% de los católicos son americanos; el 21 % son europeos, el 17 % corresponde a África; un 10 % a Asia y el resto a Oceanía. Cada año el catolicismo aumenta en 16 millones de creyentes, esencialmente por crecimiento vegetativo, pero también por la intensa labor misional de unas iglesias jóvenes.

Europa suma 287 millones de católicos, pero su número desciende, como la población global lo hace en un continente envejecido sin repuesto generacional. Por el contrario, en África, donde los católicos eran en 1900  unos 2 millones,  han ido aumentando a 206 millones en 2013. En América los católicos representan el 63 % de la población americana, y la mitad de la Iglesia universal; mientras que en Asia el catolicismo pasó a ser el 3,2 % de la población en el momento actual. 

La transformación de la Iglesia

Para la administración de los Sacramentos a esta población católica, hay 5.237 obispos y 415.348 sacerdotes, acompañados de 54.559 religiosos no sacerdotes, 689.729 religiosas, 44.566 diáconos y 116.939 seminaristas. El número de sacerdotes ha aumentado, como el de religiosos no sacerdotes, pero ha disminuido el de religiosas. Por el contrario el número de diáconos va aumentando, como elemento auxiliar de los presbíteros, y también el de los seminaristas, especialmente en las comunidades jóvenes de África, América y Asia, donde su incremento compensa con creces la disminución de su número en Europa y en América del Norte. 

Una Europa decadente

Europa es la que proporciona la imagen de decadencia que aportan muchos medios de comunicación sobre la Iglesia. El envejecimiento de su población y el profundo cambio que va tomando la sociedad con la llegada masiva de millones de no europeos, va transformando la realidad étnica y religiosa del continente. La destrucción de la familia numerosa, muy común en el ámbito rural, y el aumento de las uniones monoparentales, por la destrucción del matrimonio, y la precariedad laboral, ha favorecido las uniones en edades avanzadas, y que se tenga un único hijo.

La disminución de la juventud ha provocado también una fuerte caída de las vocaciones, aparte del fuerte laicismo militante en los sectores educativos y culturales. Los países con mayor número de católicos son Italia (50 millones), Francia (38 millones), España (36 millones) y Polonia (35 millones), donde ejercen una hegemonía social fuerte, aunque en el país galo, su secularismo republicano ha causado que el catolicismo francés tenga una fuerte tradición movilizadora y de dialéctica. En el país líder de la Unión Europea, Alemania, aunque la tradición evangélica sea la mayoritaria, los 28 millones de católicos germanos convierten a esta iglesia en una de las más influyentes, por su fortaleza económica e importancia teológica. 

España es importante por su resonancia en Hispanoamérica, pero las políticas desarrolladas contra la familia y los cambios poblacionales han reducido a menos de tres cuartas partes el número de católicos. En el caso de Polonia, su catolicismo social tan vinculado a la figura de San juan Pablo II todavía juega un fuerte efecto sociopolítico que hace el gobierno actual sea uno de los más activos en la defensa de la familia, a través de ayudas sociales, y legislando a favor de la vida, reduciendo el aborto. El catolicismo tiene vigor y crecimiento, pero claramente fuera de Europa, y en esta únicamente en los países de la democracia iliberal. 

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