La estrategia de Marruecos para hacerse con Ceuta, Melilla, Canarias y, si lo ven posible, con Andalucía

Por Alberto Grasa

Llevamos mucho tiempo insistiendo en la amenaza cada vez mayor que representa Marruecos, porque en los Mundos de Yupi en los que nos quiere hacer vivir el buenismo progre, se tolera todo, con tal de permanecer en el buen rollito.

El Gobierno actual pacta con comunistas lunáticos, con lobbies cerriles y hasta con terroristas independentistas provisionalmente en paz (ojo, que la derechona pepera también acercaba presos terroristas a sus casas y negociaba con los que “recogían las nueces” mientras “hablaba catalán en la intimidad”). Y se está tolerando la agresión permanente marroquí, con la que llevamos años, pero esa agresión tolerable según los estándares progres, puede pasar en cualquier momento a una física, real, con muchos españoles muertos y caos en nuestras calles, y despertares de españoles adormecidos por la progresía.

Desde hace décadas, Marruecos ha agredido a España con los acuerdos pesqueros condicionados, reclamaciones continuas sobre territorios en la costa africana, que eran españoles siglos antes de que existiese Marruecos; y del Reino español Hispano Visigodo antes de existir Mahoma. Invasiones silentes de asentamiento en Ceuta y Melilla y hasta armadas en el islote del Perejil. Agresiones comerciales a productos hortícolas y frutícolas españoles, tristemente ayudados por Francia; exportaciones de droga… y sobre todo la eterna agresión migratoria, facilitando la salida desde sus costas de millones de migrantes no reclamados que han desestabilizado la Sociedad Española, y que utilizan miserablemente como útil de soborno a España.

Mientras tanto, todos los gobernantes españoles siguen rindiendo pleitesía al sátrapa Mojamed, y antes a su padre, hasta el punto que la primera visita oficial de un electo, se hace para ir a besarle las babuchas. Y en los últimos años, el Sátrapa y su Majzén, olfateando la debilidad española, se han lanzado a una carrera armamentística sin igual en todo el continente africano. En la última ocasión similar, mientras España descolonizaba el Sahara con un Jefe de Estado agonizante y unos españoles asustados ante su futuro incierto, aunque recuperase la democracia; invadieron ese país, el Sahara. Y si llegan a prosperar sus reclamaciones ante la ONU de febrero de 1975, se meten en Ceuta, Melilla, Canarias y puede que hasta Andalucía. 

En los últimos diez años, los recortes presupuestarios al Ejército Español, impulsados por los eructos de los analfabetos progres, reclamando que el dinero fuese a Vivienda y Sanidad, han sido constantes. Y el dinero no ha ido a Vivienda, ni sobre todo a Sanidad, a tenor de lo que estamos viendo con el Covid. Ha ido a los bolsillos de la miríada de ONGs inútiles, puestos administrativos de jefecillos enchufados (no de los trabajadors de ventanilla) en las duplicidades, triplicidades, o más de la gigantesca cleptocracia burócrata autonómica española… o al mantenimiento de esa fuerza laboral potencial (potencial porque poco trabaja) que forma la inmigración, para que los empresarios puedan asustar al trabajador con el o tú o ellos, y más baratos, si no aceptas la bajada de sueldo. Han conseguido que unas FFAA españolas, que en 2010 tenían la sexta Armada más poderosa del planeta y unos Ejércitos de Tierra y Aire más que respetables, esté en caída libre, perdiendo capacidades todos los años y con la tropa desmoralizada, a pesar de contar dentro del Territorio Nacional con fábricas de armamento y tecnología de todo tipo, que hacen fácil y económico el mantenimiento de un Ejército capaz de disuadir a cualquiera.

Mientras tanto, el Sátrapa marroquí no se ha gastado las donaciones internacionales para sacar a su país del tercer mundo, se ha fundido todo en compras de armamento de tecnología avanzada y gran poder, con el objetivo, como siempre, de terminar de conquistar el Sahara, invadir Ceuta, Melilla y Canarias, ir preparando el salto a Al-Andalus, y dar salida a su excedente de población lanzándonoslos en pateras, a sabiendas de que no se les va a devolver por la humanidad y control sanitario que hay que practicar durante la Pandemia (que ellos no practican). De paso van dejando una quinta columna magrebí dentro de España, que puede dar la razón a aquellas palabras de los ínclitos imanes musulmanes que predican en nuestro continente «conquistaremos Europa con el vientre de nuestras mujeres«.

Foto original sin cambio: Juan Luis Naranjo – CC BY-NC-ND 2.0