La desindustralización de España: cuando PSOE y PP traicionaron a España convirtiéndola en la Punta Cana europea

No hace mucho España tenía un fuerte tejido industrial emergente en Europa, pero los «fundadores de la Unión Europea» no deseaban ningún tipo de competencia para sus productos y no podían permitir la entrada de un país que se había convertido en la décima potencia industrial del mundo. Así es como Felipe González y Aznar nos dejaron vendidos a la Unión Europea donde nos aprueban hasta nuestros presupuestos nacionales.

Trasladémonos a la segunda mitad de los años 80. El gobierno de Felipe González no solamente estaba empeñado en hacernos entrar en la OTAN, sino también en la Comunidad Económica Europea (CEE), una organización con la que España ya tenía firmado un tratado bilateral, que estaba resultando excelente y muy rentable para nuestra economía. Nuestros «futuros socios europeos» exigían al gobierno socialdemócrata que iniciara un suicida desmantelamiento de sectores enteros de nuestra economía.

La urgente necesidad de material sanitario para afrontar la crisis sanitaria ha puesto de relieve la debilidad del sector industrial español y su fuerte dependencia de los mercados internacionales para abastecerse de productos tan sencillos de producir como las mascarillas sanitarias. El debate sobre la necesidad de un rearme industrial de España vuelve a estar sobre la mesa, en un contexto en el que los tambores de la desglobalización vuelven a sonar y la idea de que el Estado tutele sectores estratégicos de la economía se abre paso tras décadas de consenso neoliberal.

LA FALSA RECONVERSIÓN INDUSTRIAL

Para entender lo que fue en los años 80 y 90 la llamada reconversión industrial española, tenemos que retroceder un poco antes, a los estertores del franquismo y la Transición. Hoy la industria representa el 16% de nuestro PIB, pero en la España de 1975 suponía el 30%. Desde finales de los años 50 el país había vivido un acelerado desarrollo industrial basado en una fuerte apuesta del Estado a través del Instituto Nacional de Industria.

En las elecciones del 24M de 2015 Pedro Sánchez hizo campaña hablando de la necesidad de “una España industrial que exporte bienes y servicios, y no inteligencia y trabajadores”. Aparte de suponer unas palabras vacías cabe recordar que su partido tiene principal culpa en ello. Fue en los años 80 y primeros de los 90 el mismo que pilotó la desmantelación de buena parte del tejido productivo nacional, así como la venta de los sectores más rentables, una vez saneados con dinero público, al capital internacional. Fue bajo los gobiernos de Felipe González cuando SEAT, el gran emblema de la automoción española, se vendió a la multinacional alemana Wolkswagen, Pegaso, la otra gran compañía pública de automóviles, pasó a manos de la firma italiana FIAT, o se preparó el terreno para que la gran industria siderúrgica ENSIDESA se privatizase, acabando, tras un largo proceso de fusiones y reventas, en los bolsillos del magnate anglo-hindú Lakshmi Narayan Mittal, uno de los más ricos del planeta.

«A nivel internacional, el valor añadido industrial de España pasó de ser el 2,3% del valor añadido industrial mundial en el 1970, al 1,7 % en el 2012. Esto también se debe al hecho de que los países emergentes se industrializaron masivamente en estos 40 años.

Pero a nivel interno, el peso de la industria en la creación de riqueza nacional también ha descendido. Pasó del 23% en el año 1980 al 12% en el 2012, o sea una caída de la mitad.«

ESPAÑA NO SÓLO DEBE TENER TURISMO, 27 de abril del 2020.

LAS CONSECUENCIAS DE LA DESINDUSTRALIZACIÓN

«¿Qué malo hay en que nos convirtamos en un país dedicado a los servicios?» se preguntaba el ministro de economía socialdemócrata de claros tintes neoliberales Carlos Solchaga a finales de los 80.

La reconversión no sólo líquido la soberanía nacional de España, sino que acabó con 817.203 puestos de trabajo en la industria, la mayoría irían a acabar al sector servicios y construcción.

La respuesta a la pregunta que se hacía Solchaga es que actualmente estos dos sectores donde fueron a parar los trabajadores de la industria son los que mayor número de desempleados tienen, 306.224 construcción y 2.670.601 servicios.

LA TRAICIÓN CONTINUO CON AZNAR

Durante los gobiernos José Maria Aznar se vendieron en España 48 empresas públicas, muy importantes, por debajo de su valor real: Iberia, REE, ENSIDESA…

Así es como acabamos siendo la España de los «balconing» y la Punta Cana de Europa, con el beneplácito de todos los sucesores en la presidencia.