España vs Kosovo. ¿Lo próximo jugar contra Gibraltar o Cataluña? – Mundial de fútbol

En los sorteos de grupos para el Mundial de Fútbol 2022, a disputar en Qatar, España ha entrado en el mismo grupo que la región invadida de Kosovo. 

España, según las reglas de la FIFA, Federación que ha vendido el Mundial a los petrodólares de Qatar para dentro de dos años, debe jugar contra una supuesta selección nacional; de un supuesto país que no lo es, Kosovo, y al que internacionalmente no reconoce ni España ni otros noventa y cuatro de los ciento noventa y tres estados miembros de la ONU.

Pero no sólo es España, del resto del Grupo B, compuesto por cinco selecciones, ni Georgia, ni Grecia reconocen, tampoco, a la región invadida como país. Deberían abandonar el mundial España, Grecia y Georgia, o que la FIFA retire el reconocimiento a Kosovo. Y entre los países que se deban cruzar con ellos en caso de pasar de fase, si no los reconocen, se deberían multiplicar las bajas.

Kosovo, para quien lo haya olvidado, es una parte de Serbia que, tras una invasión demográfica por parte de los otomanos musulmanes procedentes de Albania, realizó una serie de matanzas (no condenadas ni investigadas por Occidente) entre los serbios europeos nativos de esa región serbia. Hasta que, por la reproducción descontrolada de los albaneses por un lado, y el genocidio y huida provocada de los nativos, por el otro, declararon la independencia de un país que nunca había existido, habitado hoy por una población alóctona. 
Como si en las zonas con mayor migración magrebí de Cataluña, ya casi incontrolable, se exterminase, en un acto racista, a los oriundos, nadie lo condenase y después se proclamase una república islámica en ese territorio.
Esa región invadida no ha sido reconocida como país por España, pero busca su reconocimiento internacional a través del deporte más popular del mundo, cuyo torneo mundial (¡Oh, casualidad!) ha comprado un país musulmán, para organizarlo en 2022.

La comparación hecha con España, en zonas de Cataluña; o en otras de Francia, Alemania, Suecia, en toda Europa Occidental, puede ser realidad muy pronto, al paso que lleva la inmigración irregular y la permisividad de nuestra progresía. Será cuestión de tiempo ver a nuestros bienhechores progres huir de las zonas invadidas, mientras sus iguales de otros países no invadidos aplauden que jueguen al fútbol como si nada.

Frente a la política de los hechos consumados que siguen los invasores otomanos (Tracia, Albania y Kosovo son regiones europeas aún invadidas por los turcos), apoyadas por sus correligionarios que compran a la FIFA; y la condescendencia de la progresía occidental, animada por los arquitectos antieuropeos del Nuevo Orden, sólo queda poner pie en pared y empezar a dar la batalla. Reclamar que España sea coherente con su negativa a reconocer a Kosovo y abandone el Mundial, y ser imitada por el resto de países que tampoco lo reconocen.