EL TERRORISMO, EL FRAP Y EL PADRE DE PABLO IGLESIAS

Por Alberto Grasa

Cuando a los bolcheviques de salón actuales les encuentran antecedentes que no interesan, todos son Mariana Pineda. En la memoria popular sólo ha quedado que a esta señora la fusilaron por tener una bandera liberal en casa, sin haber hecho nada más, olvidando que en sus veintipocos no dejó el activismo contra el rey felón, lo que, por otro lado, le honra.

Hoy hay muchas marianaspinedas cuando interesa. La última marianapineda es el padre del Conde de Galapagar – ex Espartaco de Vallecas. Pasaba el hombre por ahí, a principios de los 70, y le dieron un paquete de octavillas del FRAP, con las que le pillaron los grises… La excusa de este alto funcionario, adinerado, entonces universitario y después profesor de universidad, no deja de ser ofensiva para quien la escucha; pretender hacernos creer que no sabía dónde se metía.

El padre de Pablo Iglesias, un señorito activista del Barrio de Salamanca

Y es que en aquellos años del Tardofranquismo, los señoritos de familia del Régimen, leían a Mao, Marx, Lenín, militaban en organizaciones de izquierda radical y montaban algaradas, sabiendo que el Tardofranquismo era un Régimen agonizante, que ya no fusilaba como recién terminada la Guerra Civil, y que papá les libraría de que les diesen muchas collejas en los cuatro días que iban a pasar en la cárcel.

Precisamente el papá de nuestro marianapineda, Manuel Iglesias Ramírez, abuelo del actual Vicepresidente, sabía hasta donde se podía llegar jugando a revolucionario. Gracias a haber sido un buen monaguillo cuando estaba con los Jesuítas, éstos le libraron de ser fusilado por el asesinato de un marqués, de cuando era pistolero de la FAI; suerte que no tuvieron el resto de los implicados, que carecían de padrinos entre el clero. Desde ahí hizo carrera como alto funcionario del Régimen, a la sombra de la Falange de Girón, viviendo en el Barrio de Salamanca. Y desde tan alta atalaya, vió venir el último rabotazo de Franco contra el terrorismo, los fusilamientos de los terroristas en 1975… puede que el año anterior avisase a su hijo, militante de uno de las organizaciones de donde saldrían los futuros fusilados. El mismo marianapineda ha declarado que dejó el FRAP en 1974. 

El origen del terrorismo de extrema izquierda

Las acciones violentas en tiempos de paz, llevadas a cabo por grupos o personas discrepantes con el gobierno de turno, han existido siempre. Desde el famosísimo asesinato de Julio César, los de la mayor parte de emperadores, nobles y reyes de las Edades Media y Moderna, y ya en la Contemporánea; no acababa año en Europa sin unos cuantos políticos asesinados.

Pero es en los inicios del comunismo y las variantes de desorden anarquistas y similares, a finales del siglo XIX, cuando surge, ligado a ellos, el terrorismo. El asesinato de simples empleados de un régimen político que sólo están ganando un sueldo, a veces comulgando ideológicamente y a veces no; o las masacres de inocentes puros, ya sean adultos o niños, con el fin de generar terror en la sociedad. El revolucionario socialista Paul Brousse le da el nombre «Propaganda por el Hecho», y llama a las acciones violentas contra aquellos a los que pretende derrocar, incitando con ello a las masas para que se sumen a ellos. Pero el mismo Brousse acaba repudiando esta Propaganda cuando se convierte en un instrumento de terror en manos de monstros como Johann Most, que abogaba por la eliminación violenta de cualquier obstáculo al avance anarquista o de la izquierda radical. Sea quien sea.

Estas ideas son contemporáneas del inicio de los movimientos socialistas, comunistas y anarquistas en España, y van creciendo con la llegada del siglo XX y sobre todo de la Segunda República. Pero la violencia absurda y terrorista acaba alejando a muchos de los que pretende atraer, y tras la violencia gratuita del inicio de la República, muchas personas de ideología de izquierdas, pero nobles y sanas mentalmente, se alejan de aquellos locos peligrosos, lo que acaba generando la división que dio al traste con las mayorías que tenía la izquierda al principio, con los resultados que tuvo.

El terrorismo durante el Tardofranquismo

Los primeros seis años tras acabar la Guerra Civil hubo atentados y acciones guerrilleras como coletazos de la contienda. Durante los siguientes veinte años del Régimen, casi no hubo terrorismo como tal. Se dieron acciones guerrilleras, maquis, y cayeron personas inocentes también, pero esas acciones estaban encuadradas en un intento de continuar la Guerra Civil para, con la URSS como una de las vencedoras de la Segunda Guerra Mundial, pedir la invasión de España por parte de los ganadores de la contienda mundial. 

Es ya a finales de los años 60, cuando, al constatarse que el Franquismo acabaría con Franco, y más si los tecnócratas que gobernaban querían que España ingresase en la CEE, se huele la dictablanda. Aparecen multitud de movimientos de izquierda, siguiendo las corrientes que atravesaban Occidente y que pensaban que en Pekín o Moscú la felicidad era tal que el Pueblo moría de alegría. Y muchos de aquellos grupos retoman las vías anarquistas y de Most; siendo los primeros los de ETA, descendientes de aquellos del Euzko Gudarostea, el ejército indepe vasco de la Guerra Civil, que se rendían a los italianos en Santoña, antes de que los cogiesen los vasco-españolistas tradicionalistas a los que habían perseguido. Habían estado los veinte años anteriores escondidos bajo las mismas sotanas que les protegieron en Santoña.

El final de los años 60 y principios de los 70 en Occidente, es el de la rebelión imbécil de muchos imbéciles hijos de papá. Coincidiendo con que papá está más por la labor de ganar mucho dinero en un mundo que apunta al globalismo, que en defender ideales y educar correctamente. Esas élites juveniles son receptoras de los movimientos de izquierdas soviéticos, chinos, cubanos, de derechos civiles en USA, de la descolonización en África y Asia. Y transforman a su placer lo que ocurre realmente en el mundo, para venderlo modificado a los hijos de los obreros, que bastante ocupados estaban saliendo adelante y no tenían tiempo ni medios para ver con sus propios ojos lo que pasaba tras el Telón de Acero. Es cuando la izquierda radical gana la publicidad y los Medios, hasta hoy.

El obrero joven, que se mata a trabajar y protesta cuando reclama derechos laborales, es reconducido torticeramente por estos hijos de papá, asociando sus penurias a la supuesta redención por Mao, el Ché o los Jemeres Rojos. El obrero veinteañero de Bilbao o Sabadell es guiado hacia el independentismo radical de izquierdas porque España dictatorial y centralista tiene la culpa de sus males. El obrero veinteañero de Madrid es guiado a lo más radical del comunismo porque la oligarquía le deja sin futuro… Pero son los hijos de los oligarcas, los que les están metiendo el veneno en el cuerpo, los que esa noche dormirán en una urbanización de lujo, los que serán los oligarcas que les sigan aplastando cuarenta años después, desde Bilbao, Barcelona o Madrid.

Y aparecieron los grupos terroristas

Apoyados por la pseudointelectualidad y los Medios internacionales, encubiertos por curas vascos o papás de pijos progres, y lo peor, justificados por muchos obreros a los que les han lavado el cerebro, surgen una miríada de grupos que justifican el terrorismo, ya no la lucha armada, sino la sangre, inocente o no, como vía para conseguir que el Pueblo se sume a su causa… la Propaganda por el Hecho en su vertiente más salvaje de Most. 

Del dicho al hecho pasan varios grupos. ETA, GRAPO, FRAP, a los que se irán sumando con los años Terra Lliure, Exercito Guerrilheiro do Povo Galego, etc. Y facciones que se crearán por caudillismos internos, no por cuestionarse la ética de matar a bulto militares con civiles, mandos o soldados, policías o no, niños, ancianos, etc. Sus bombas se ponen para matar si mirar, y si hay mucha condena por parte de la población civil, se publica una excusa después… o no. 

El FRAP

El Frente Revolucionario Antifascista y Patriota se forma a partir de los elementos más radicales del Partido Comunista de España Marxista-Leninista, a su vez la facción más radical del PCE en los años 60. Los que seguían defendiendo la obra de Stalin en los gulags, mientras la URSS intentaba olvidar al asesino. A éste se le suma lo que quedaba del FELN ( Frente Español de Liberación Nacional ), que había estado practicando el terrorismo a pequeña escala con bombas en Madrid durante los 60. 

El padre fundador del FRAP ( y antes del FELN ) es Julio Álvarez del Vayo, un hijo de papá formado en las universidades de Madrid, Valladolid y Londres, muy preocupado por la clase obrera que veía sudar desde los balcones de su mansión. Ministro durante la Segunda República y la Guerra por el PSOE, se dedicó a nombrar miríadas de comisarios políticos comunistas, los que daban paseíllos a quien tuviese un catecismo en casa. Hasta el punto de que Largo Caballero le define como agente comunista radical; y eso lo dice Largo, el socialista más radical, uno de los causantes de la Guerra Civil, que tres años antes de estallar, declaraba: <Vamos, repito, hacía la revolución social… mucho dudo que se pueda conseguir el triunfo dentro de la legalidad. Y en tal caso, camaradas habrá que obtenerlo por la violencia…>. Fundó el FELN cuando le echaron del PSOE por radical y se unió a lo más salvaje del comunismo.

Julio Álvarez del Vayo visitaba China desde 1957 cada 5 años, invitado por Mao, referente del FRAP, junto con Stalin y el albanés Hoxa. Tres genocidas, dos de ellos los de mayor número de víctimas de la historia de la humanidad, eran los dioses del FRAP. 

El 1 de mayo de 1973, durante una manifestación, un grupo de integrantes del comité pro-FRAP apuñaló a unos policías que estaban cumpliendo órdenes, controlando la manifestación, no disparando contra los manifestantes. Los del embrión del FRAP, aprovechando el bulto que formaban obreros abducidos por sus mentiras, y aprovechando el escudo humano que ofrecerían los obreros ( a fin de cuentas, carne de cañón ) acuchillaron salvajemente hasta matar a Juan Antonio Fernández Gutiérrez, un chaval que se ganaba la vida como policía. Fue su primera víctima, y antes de fundarse .

Hechos y conclusiones

Nuestro personaje declara entrevistado en Público, uno de los Medios que tienen como su dios al Vicepresidente, su hijo, que entró en el comité pro-FRAP en 1973 y lo abandona en 1974.

El primer asesinado ya lo tenía adjudicado el FRAP el 1/5/1973, con éste sujeto dentro, y asesinaron a Francisco Jesús Anguas Barragán el 27/9/1973. Declara irse del FRAP en 1974, luego ha estado dentro de una organización terrorista con asesinatos en su haber. 

Ese primer asesinato, el 1/5/1973, se comete mientras unos hacen de señuelo con panfletos y otros hacen la emboscada con cuchillos. A marianapineda lo detienen con panfletos.

Las lecturas de Mao se las recomendaba del Vayo, genocida de la Guerra Civil y terrorista aficionado en los años 60. A quien conocía y admiraba, según declara.

Nuestro protagonista reconoce en la misma entrevista que su papá tenía amigos influyentes, que le libraron de entrar en prisión, Tierno, Peces-Barba, gente que jugaba con varias barajas y sabía cosas. Cosas como que Franco antes de morir, sobre todo después del asesinato de  su amigo Carrero, daría un escarmiento. Es muy probable que papá le avisase y por eso salió del FRAP en 1974, justo antes de que se condenase a muerte a integrantes de los grupos terroristas.

…. No, este marianapineda no ha sido pillado con la bandera del FRAP en las manos sin saber qué era eso. Entró en la organización sabiendo que era un grupo abocado al terrorismo, liderado por un criminal de guerra, no entró en grupos políticos que preparaban la futura transición de forma pacífica, que los había, y muchos. Hasta comunistas. Militó mientras mataban a dos de los seis asesinados que le achacan al FRAP. Y como la mayor parte de los pijoprogres, tenía un papá que le cubría las espaldas, jurídica y económicamente, mientras que los obreros a los que engañaban e iban a las manifestaciones a la buena de Dios, si les pasaba algo, les condenaban al ostracismo laboral y social, tras pasar una temporada en la cárcel. 

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