EL QUE ES INUTIL EN MARZO, ES INUTIL TODO EL AÑO.

El abogado José María Ruiz Puerta firma su primera colaboración con La Dialéctica Nacional con una carta abierta al Presidente del Gobierno.

Excmo. Sr. Presidente:

Los gobiernos actuales se caracterizan por su ausencia de decisión en circunstancias excepcionales, que es precisamente donde se practica la auténtica política.

Ustedes son muy arrojados a la hora de legislar para sus prejuicios ideológicos, aunque sea constriñendo los derechos fundamentales de los que opinan en otro sentido, pero cuando el líder ha de hacer política tomando decisiones, entonces su diarrea verbal se convierte en un tartamudeo flatulento, como el que expiden cada vez que acuden a una rueda de prensa. 

Ya lo vimos con D. Mariano, cuando se resistió a adoptar decisiones frente a los actos felones de los partidos independentistas catalanes, hasta que hicimos (y seguimos haciendo) el ridículo a nivel internacional, y expusimos a nuestras fuerzas de seguridad de una forma innecesaria. Si hubiera adoptado decisiones a tiempo, a través del mecanismo que ofrecía el artículo 155 de la Constitución, nos habríamos ahorrado el bochornoso espectáculo que dio España.

Y la historia vuelve a repetirse con V.E., muy presto a la hora de tramitar la exhumación de un cadáver o, en pleno confinamiento social, la reforma del Código Penal para despenalizar las injurias a la Corona o a España (lo que no obedece más que a sus prejuicios ideológicos), pero increíblemente flácido para decidir adoptar las medidas excepcionales que paliasen este desastre que está forjando el COVID-19. Cuando ha querido actuar, la catástrofe le ha sobrepasado, exponiendo a España (nuevamente) al ridículo internacional, y a nuestros compatriotas a la ruina.

El Estado de Derecho es un marco jurídico y, como ordenamiento impersonal, no adopta decisiones. Las decisiones las adoptan los hombres o mujeres que dirigen un país, que para eso se les elige. Deben actuar dentro del marco legal, ¡pero deben actuar! 

Lo que es inadmisible es que se limite a observar como la bola de nieve se va haciendo más grande hasta que engulle al pueblo. Está claro que si, levantando un dique, exige un gigantesco esfuerzo a la población, quizás no sea muy popular, pero si deja que el alud cause estragos, podrá presentarse muy activo en la reconstrucción, pero habrá fracasado como político.

¿Cómo cree V.E. que recordará la historia a nuestros líderes contemporáneos? Por su absoluta mediocridad política. Quizás algún especialista en producción recuerde que D. Mariano evitó la intervención europea de nuestra economía, pero con total seguridad se le citará en los libros de historia como un indeciso con el problema independentista. ¿Y a V.E.? Todavía le queda recorrido, por lo que puede exponer a España a incontables nuevos ridículos, pero por lo pronto ya se lleva un tanto: el de dirigir un país de cuarenta y siete millones de habitantes que es el segundo del mundo en número de infectados por el coronavirus, superando a la misma China. ¡Olé sus atributos! ¡Tenemos más muertos e infectados que el país de origen de la enfermedad, y de cualquiera de sus vecinos!

Si ustedes sabían, desde las Navidades, del increíble problema que suponía la pandemia, como evolucionaba en China y en Italia, las políticas drásticas de Singapur o Corea del Sur, el acopio de materiales sanitarios y de la necesidad de reconvertir la industria textil para fabricar máscaras o vestimenta para hospitales y policías, y de la industria en general para fabricar respiradores y material sanitario o farmacéutico, ¿cómo no fueron capaces de decidir, de tomar las medidas necesarias para evitar este colapso? 

Al contrario, permitieron manifestaciones, mítines, congresos, reuniones, y se quedaron inertes. Solo sabemos que había algo de vida racional en el Gobierno porque se les veía rezar a Gadu, para que el virus pasara de largo por España.

Para despedirme, no puedo quedar a la espera de las noticias de V.E., porque estas son siempre malas, ni puedo desearle que Dios guarde a V.E. muchos años, porque será demasiado tiempo para España, pero sí puedo desearle un ERTE, si no un despido por fuerza mayor, y que viva con el dinero que el Estado reserva para todos esos españoles que van a sufrir a V.E.

Atentamente,

José María Ruiz Puerta

 

Foto original sin cambio: psoe extremaduraCC BY 2.0

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