El número de inmigrantes que llega a las Islas Canarias crece en más de un 700%

[VÍDEO] – Las devoluciones de los «sin papeles» a sus países de origen están paradas desde el comienzo de la pandemia, solo Mauritania ha aceptado la devolución de un puñado de inmigrantes, por lo que se ha producido un efecto llamada. Cientos de personas entran a nuestro país diariamente de forma irregular, sobre todo en las Islas Canarias, donde este año han entrado más de 10.500 inmigrantes. Como podemos ver en las imágenes, son mujeres y niños huyendo del terror, véase la ironía.

Cada día se hace viral un nuevo vídeo de inmigrantes entrando en manada por nuestras fronteras, vídeos de ellos mismos con cuchillos en la patera, etc. La realidad es que la mayoría que entran son de origen magrebí y en edad militar, el choque cultural es un hecho.

Si España no pone fin a esta problemática y su pueblo no se da cuenta, en pocos años nos podemos encontrar en una situación demográfica parecida a la de Francia.

Además, Fernando Grande-Marlaska, el ministro del Interior, introdujo, a partir de 2019, la política puesta en marcha 10 años antes por su predecesor, Alfredo Pérez Rubalcaba. El año pasado triplicó, hasta alcanzar los 46 millones de euros, las ayudas otorgadas a los países africanos para luchar contra la emigración irregular. Marruecos, que se benefició de ellas por primera vez, se quedó con el 69,5%, y el resto se lo repartieron sobre todo entre Mauritania y Senegal. Parece ser que no ha servido de mucho.

Ahora a las Islas Canarias les sale otro problema, el 1 de noviembre empieza la temporada alta y como la pandemia está controlada en el archipiélago se acaban de abrir los vuelos con Alemania, el Reino Unido y Suecia, de donde procede cerca del 60% de los turistas que visitan las islas. Como la red de acogida de Canarias estaba desbordada, más de 2.300 inmigrantes han sido alojados en 12 hoteles vacíos, sobre todo en Maspalomas y Puerto Rico. Según la Consejería de Turismo canaria, urge trasladarlos para evitar que los turistas se crucen en la calle o en sus hoteles con esos inmigrantes recién llegados.