EL GOBIERNO REGALA EL DNI A MARROQUÍES Y SE LO NIEGA A SAHARAUIS

Si hay una posesión que nos iguala a todos los españoles de origen, independientemente del nivel económico, intelectual, social y que nos agrupa o debería agruparnos para la defensa y ayuda mutua de unos con otros, es la Ciudadanía Española. 

La Ciudadanía es la capacidad de poder decidir sobre España, libres e iguales, por parte de un conjunto poblacional que tienen en común origen, raza, costumbres, lenguas, ligadas al Territorio Español. Del mismo modo la Ciudadanía Española exige el sacrificio de los que la poseen para el mantenimiento de esos derechos y territorio. 

Esa Ciudadanía se puede otorgar, fuera de los españoles de origen, a aquellos que son, por entorno, raza, costumbres, afinidades lingüísticas, asimilables en España, es decir, europeos con los que se comparte un ámbito cultural, político, histórico, racial, geográfico desde hace más de dos milenios, quienes por esa afinidad, serán más fácilmente integrables y no generarán guetos ni divisiones internas. Y esa Ciudadanía sólo se puede conceder a esos europeos que, viviendo en España, demuestran su integración y compromiso con el resto de nuestra sociedad, estudiado el caso individualmente. 

Nunca se puede otorgar la Ciudadanía de forma grupal, puesto que en ese caso se hace de forma interesada y partidista, el resultado es siempre malo, y los españoles de origen ven que su título no vale para nada, que es algo que se regala a capricho. Se acaba minusvalorando la Ciudadanía por los mismos oriundos y la desvinculación a la Patria común sólo trae pérdidas de conciencia de grupo y empeoramiento de las condiciones vitales de los más desfavorecidos por la desvinculación de todos al grupo.

Y desde hace años, la Ciudadanía Española se ha convertido en una suerte de merced que conceden los gobernantes de turno a quien les parece, de forma grupal, por intereses políticos o económicos, a gentes que poco o nada tienen que ver con los españoles de origen. Además, cayendo muchas veces en discriminaciones que se deberían juzgar como episodios de racismo, puesto que segregan para conceder el regalo según nacionalidades o razas. Ahora les ha tocado a los saharauis. 

Saharauis, estos no

El Gobierno acaba de interpretar de nuevo la Ley y la Historia de España a gusto de quien manda. Lo malo es que quien manda hoy en día no es el inquilino de La Moncloa, sino el califa Mohamed de Marruecos. Y desde sus babuchas, le ha dicho a Sánchez lo que tiene que hacer.

El Tribunal Supremo, vía Moncloa, acaba de retirar la posibilidad de obtener la ciudadanía española a los saharauis que nacieron en territorio español, lo que era el Sáhara Occidental antes de 1975. Órdenes de Rabat. Se han apoyado en la Ley 40/1975, de 19 de noviembre, dictada la víspera de la muerte de Franco, sobre la descolonización del Sáhara; y el Real Decreto 2258/1976, de 10 de agosto. Los mismos que hasta hace cuatro días exhibían como la traición del Gobierno de Franco, la Ley; y la traición de la Transición, el Real Decreto; a los saharauis, que los dejaba a merced de Marruecos, olvidando el pasado del Sáhara como provincia española, no colonia.

Y una traición fue, porque el país llamado República Árabe Saharaui Democrática (RASD), fue invadido casi totalmente por Marruecos en 1975, cuando dejó de ser parte del Territorio Español, en teoría para convertirse en un nuevo país africano, como tiene recogido la ONU. Aquel territorio estaba considerado provincia española, y como tal tenía hasta su representación en Cortes.

Se siguió traicionando a los saharauis con Felipe González, cuando declaraba en 1976 que el RASD era el único interlocutor válido mientras los jaleaba en Tinduf y después se olvidaba de ellos. Aznar les regaló los oídos y tampoco hizo mucho.

Con el nuevo Gobierno, formado por gentes acostumbradas a llevar pañoletas palestinas, parecía que algo iba a cambiar. El 10 de enero de éste año, el eurodiputado de Podemos Miguel Urban, consideraba que el Gobierno de coalición entre su partido y el PSOE debería «suponer un cambio en la política exterior española> hacia el Sáhara Occidental, reconociendo a la RASD y su misión diplomática en España, » y ofrecer la nacionalidad española a todos los saharauis que así lo deseen… declaraciones literales del podemita.

Pero Mohamed se ha estado armando, ha cerrado las fronteras de Ceuta y Melilla, va a desviar cualquier interés comercial en el Estrecho a los nuevos puertos marroquíes financiados con dinero español y europeo. 

Amenaza militar y económicamente nuestros territorios norteafricanos y ahora quiere los recursos minerales de las aguas canarias: El petróleo atlántico y los minerales del volcán Tropic.

Para ser el amo de esos recursos, ha de asegurarse el territorio invadido en el Sahara, lo que le ha comunicado ya al Gobierno Español, que escucha con sonrisa de chimpancé como le anuncian que le están robando, y le van a robar más el patrimonio de los españoles. Y para evitar un enfrentamiento que se va a dar antes o después, cuando inevitablemente los intereses del reyezuelo pasen por reclamar Canarias o Andalucía, en vez de plantarse, buscan la forma de no tener excusas para hacerlo. La principal es que, cuando los marroquíes con sus armas nuevas, procedan al exterminio de los saharauis de la zona aún no ocupada, no maten a ningún ciudadano español que les ponga en la obligación de tener que reaccionar.

Marroquíes, sí  

La Ciudadanía, sobre la definición de Nacionalidad, especifica el voto, la decisión sobre el destino de España. No debería votar la población inmigrante, ya que, la que hay en España, en un 99%, es por cuestiones económicas… se entiende que vienen a trabajar, ahorrar, y volver a su país a enriquecerlo, como hacían los españoles que emigraban en el siglo XX. Y la posibilidad de votar debería estar restringida a los europeos con los que compartimos estructura política, es decir, la UE. 

Pero se deja votar a aquellos procedentes de países con los que hay acuerdo de reciprocidad en el voto. Ya se ceden derechos de la Ciudadanía Española a ajenos.

Más grave es cuando el PSOE propone en su Programa electoral del año pasado dejar votar a los nacionales de países con los que no hay reciprocidad; es decir, aquellos que no dejan votar a los españoles por ser españoles aunque vivan allí desde hace años ( ¿ Quién sería el discriminador según su filosofía? ). La principal beneficiada es la colonia marroquí en España, la de mayor número de individuos en edad de votar, unos 740.000.

Y tenemos la paradoja de dar el beneficio del voto ( que debería ir asociado solo a la Ciudadanía ) a los marroquíes y negárselo a los que nacieron con DNI español. 

La izquierda piensa, esperanzada, que las concesiones de ayudas económicas, ingresos mínimos vitales, etc. que van mayoritariamente a inmigrantes, las rentabilizarán con el voto masivo de éstos.

Sefardíes, cubanos, etc.  

Pero la gracia de dar la merced de la Ciudadanía Española según afinidades, no solo es de la izquierda, también de la derecha.

En 2015 el Partido Popular, impulsado por Ruiz Gallardón y formado por Rajoy, le regaló la Ciudadanía a los sefardíes. El desagravio histórico por un hecho de hace más de 500 años. Pero se sabe que la derecha y el sionismo tienen ese puntito de agradecimiento mutuo y hermandad, sea con el Partido Popular o con Vox. Les da lo mismo a quienes se autonombran como únicos patriotas, que se iguale en derechos a quien tuvo algo que ver (vivían separados) con los españoles hace medio milenio, y hoy, nada.

Y todo esto es un suma y sigue tras las concesiones masivas de nacionalidad a nietos cubanos de españoles que aparte del idioma, poco más comparten con nosotros; a descendientes de españoles de hace tres siglos y todo lo que se le pasaba por la cabeza a aquel Zapatero de la Memoria Histórica… y al final acaban por conseguir la desafección de los españoles de origen, viendo que su lucha por España, la de sus padres, abuelos, bisabuelos, y hasta donde les llega el registro, no les da derecho diferenciado a nada. El beneficio de su esfuerzo y el de sus antepasados han de compartirlo con medio planeta, a capricho de los gobernantes de turno. 

 

Foto original sin cambio: gaelxCC BY-SA 2.0

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