CERROJAZO DEL TURISMO BRITÁNICO: QUIEN LO PROVOCA Y QUIEN LO SECUNDA

Nos hemos desayunado hace poco con la confirmación de que Boris Johnson, ese afamado virólogo inglés, ha dado con la solución para frenar el Covid en Albión. Ni más ni menos que condenar a dos semanas de reclusión, a todo súbdito de su graciosa majestad que llegue desde la oscura España.

Que la solución encontrada sea cortar los viajes a España, no responde más que al secular aprovechamiento de los ingleses de, por absurdo que sea, cualquier motivo para ahogar a España. Llevan así desde que les hundimos la flota hace 650 años en La Rochela… envenenando a nuestros hermanos portugueses, apuntándose descubrimientos cuando botas españolas los habían pisado hacía décadas, y creciendo un imperio a costa de rutas y territorios españoles, y sin dejar de verter mierda sobre España. 

Ahora ha tocado con la gravísima pandemia que sufre todo el planeta. Ya no es culpa de la desastrosa política de Boris que el Reino Unido esté a la cabeza en los datos de contagiados y muertos a nivel mundial, habiéndonos superado, y eso que nuestro Pedro el Sepulturero y Pablo el Marqués, habían conseguido condenar a muerte a más españoles que las checas de sus abuelos. Parece que la culpa la tiene España. Hasta de los 60.000 muertos que llevan y que no habían pisado nuestro país.

El ataque británico ha contado con todos los pasos de las estrategias barriobajeras que marcaba aquel gran beodo que dirigió sus destinos a mitad del siglo pasado: 

Era necesaria una quinta columna interna, y la encontraron en los independentistas catalanes, a la sazón en el gobierno regional. Gracias a que su gestión va más enfocada a la conversión de los españoles catalanes en sólo catalanes, descuidan el resto y permiten que se les disparen los rebrotes de la plaga. Acaban extendiendo los rebrotes al resto de España, empezando por lo más cercano, Aragón.

También se necesitaba un elemento móvil que actuase como vector. Y son los temporeros inmigrantes. En otras zonas de España ya están copándose los trabajos de temporeros con autóctonos, pero la Generalitat catalana sigue paniaguando a sus secuaces de las clases más bajas para que con paguitas de asociaciones, no necesiten ir a trabajar al campo.

Se ceba en los trabajadores de su propio país, los más humildes, no los que tienen residencia en el nuestro y dinero. Les dice que cuando acaben sus vacaciones en España, tendrán que pedir dos semanas extra en su empresa para el confinamiento. Es decir, el despido. Busca que sus obreros vayan de vacaciones a las playas inglesas pero no por salvaguardarles la salud, ya que esas están mucho más contaminadas por el Covid que las nuestras, sino por el doble motivo de ahogar a España y retener todas las libras que pueda.

Y cuando ha atacado y golpeado, vuelven a pedir un bombardeo que arrase con todo, sea objetivo o no, como en Dresde.

Los países de su Commonwealth son avisados y les siguen, restringiendo el turismo de sus nacionales a España: Canadá, Australia, casi toda el Africa ex británica (y por proximidad el resto del continente), y con medidas un poco más leves India, Pakistán, etc.

Los países de agraviados por España en tiempos del Imperio también restringen sus emisiones de turismo hacia nuestro territorio; esos que cuando nos piden algo, dicen lo de la Madre Patria: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Guatemala, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. Y el resto de Centroamérica y Sudamérica en mayor o menor grado. Gracias. Os hubiese ido mucho mejor colonizados por los ingleses.

Los otros países que son hermanos según la dialéctica Borbón, como Arabia Saudí, Marruecos, Israel; el cínico origen del virus, China… 

Curiosamente son los emisores del 80% de la inmigración, mayoritariamente ilegal, que hay en España. Sería el momento de devolverlos a sus países para que no corran riesgos sanitarios en España.

Una vez destruido el poco turismo que España que iba a recibir de esos países, siembra la duda en los menos combativos con España: Alemania, Italia, Francia, Polonia, los del Este de Europa, Benelux… países que antes de rebuznar imitando a Boris, han mirado en sus propios datos y analizado donde puede haber peligro de contagio en España, en algunas zonas de Cataluña y aledañas de Aragón, aparte de algún municipio costero. Son los que restringen los viajes a determinadas zonas de España, y no condenan a las prácticamente libres de contagio.

El actual Gobierno Español, que ni está ni se le espera para nada; pero también prácticamente todos los de las últimas décadas, de un signo u otro, no ha aprovechado la situación a la inversa. Y eso se tuvo que hacer hace dos meses, cuando se empezaba a trazar la estrategia turística para éste año. Que el Reino Unido y otros amigos de España del mismo tipo iban a aprovechar la situación, estaba claro.

En ese momento el Gobierno Español, para reforzar la imagen de destino turístico seguro, tuvo que imponer la cuarentena obligatoria a todos los llegados de los países más castigados, USA, Brasil, y en especial, el Reino Unido. Con datos que salvo los de Cataluña no son malos, y británicos que no vendrían (para el caso no van a venir igualmente), se podría potenciar la llamada turística a los del resto de países europeos, y determinadas zonas arrasadas cada verano por los saltabalcones ingleses podrían empezar a tener unos turistas más civilizados y desplazarlos. Y la para verificar la mejora económica, no hay que pensar en lo que deja el turismo británico en bruto, hay que restar los destrozos al mobiliario urbano y comparar con procedentes de otros países.

La Pandemia ha degenerado en una guerra comercial abierta, hay que darse cuenta de ello. De las múltiples batallas que se van a dar en esta guerra, la del sector turístico, generando el 12% tanto del PIB como del empleo en España, se debe dar con la conciencia de una situación anómala. No se van a recuperar, ni éste año ni posiblemente el próximo, los niveles de ingresos y afluencia de las épocas normales, y hay que jugar fuerte y atrevidamente sólo para poder salvar el 70 u 80% del negocio y el empleo, lo que se consideraría un éxito. Intentar que se vuelva a la situación de 2019 y de paso confiar en ladinos como Boris y otros imitadores, y en su supuesta buena fe, es suicida.

Foto original sin cambio: (vincent desjardins)CC BY 2.0

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