Armenia pierde la guerra por culpa de la Unión Europea

El 10 de noviembre a las 12 horas ha entrado en vigor el acuerdo de paz entre Azerbaiyán y Armenia. La paz es un valor universal indiscutible, sobre todo si va acompañada de justicia. En este caso, para Armenia, este acuerdo de paz impone unas condiciones leoninas, equivalentes a una severa derrota:

Pérdida territorial de una gran parte del territorio de Nagorno-Karabaj.
Retirada militar del Ejército armenio de todo Nagorno Karabaj.
Solución temporal por 5 años.
No aclara, ni define, el status quo jurídico de esta región, ni concede la seguridad suficiente para que sus habitantes puedan regresar a sus casas.
Cesión de un corredor de comunicación, entre Azerbaiyán y su provincia/enclave Najichevan. Atravesará el territorio de Armenia en su frontera sur con Irán, lo cual transforma la hasta ahora segura retaguardia, en una incertidumbre.
No soluciona el bloqueo fronterizo ilegal al que está sometido Armenia por parte de Turquía y Azerbaiyán, y que supone una asfixia económica.
No establece mecanismos para investigar los crímenes de guerra cometidos por el ejército de Azerbaiyán (utilización del fósforo blanco, bombardeo de poblaciones civiles, uso de mercenarios terroristas).
No limita la presencia y número de efectivos del ejército de Azerbaiyán, en la frontera de Armenia o de Nagorno Karabaj, ni tampoco establece una zona de exclusión aérea.
No establece indemnizaciones económicas para la población civil expulsada de sus hogares, empresas, cultivos, que lo ha perdido todo y que no podrán regresar nunca más.

Y lo más importante: la pérdida de centenares de vidas de jóvenes, que han fallecido defendiendo su tierra.

AZERBAIYÁN RICO (GRACIAS A LA UE) VENCE A ARMENIA POBRE

El gigantesco poder económico de Azerbaiyán, que se ha traducido en un gigantesco poder militar, es fruto de sus ricos recursos naturales y sobre todo de poder distribuir los y tener como cliente a los países de la Unión Europea.

Bruselas ha financiado el programa de hidrocarburos del régimen de Azerbaiyán. El teórico objetivo era asegurar la independencia energética de los países de la Unión Europea, pero como han demostrado en los Papeles de Panamá, había sobornos y otro tipo intereses espurios, trás esta fachada de aparente buena intención.

Mención especial a la compañía anglosajona British Petroleum, como cabeza visible de este proyecto energético.

En paralelo, Bruselas ha apoyado en Armenia una política reformista, y de rebaja de tensión bélica, con unas promesas incumplidas.

Dentro de la Unión Europea Alemania ha impuesto su alianza tradicional con Turquía desde la primera Guerra mundial, basada en los intereses alemanes (no de todos los europeos) de compartir dominio con Turquía en los países balcánicos, y hacer de tapón a Rusia.

TURQUÍA Y ERDOGAN SALEN REFORZADOS, Y SE CONVIERTEN EN REFERENTE EN EL MUNDO ISLÁMICO

Si el poder económico lo ha aportado en la Unión Europea, el poder ideológico de imperialismo nacionalista Neo-otomano lo ha puesto Turquía.

Erdogan está trazando una intensa red intervencionista en todos los países del espacio post otomano. Si Turquía ayer invadió el norte de Chipre, hoy está presente en Libia, ahora lo está en Nagorno Karabaj a través de Azerbaiyán y mañana puede estar creando un conflicto con Grecia por el subsuelo marino, reclamando Jerusalém, o repitiendo la jugada de Azerbaiyán en Kosovo contra los enclaves cristianos serbios.

Erdogan es como un adolescente malcriado al que nadie puede controlar, y al que Europa antes o después tendrá que enfrentarse.

Foto original sin cambio: FurfurRowanwindwhistlerCC BY-SA 4.0