Los separatistas logran que se hable de «10.000 soldados rusos» y no de su corrupción

Hay que empezar a reconocer que España tiene un grave problema en política internacional, fruto de la incompetencia de su clase dirigente que es necesario reemplazar con un urgencia. Bélgica dio asilo a Puigdemont y Alemania lo liberó, mientras España sigue extraditando prófugos a Bélgica y cediendo aguas territoriales a Marruecos. Y todo esto al mismo tiempo que un juez cree con ingenuidad que Rusia podría invadir Cataluña con 10.000 soldados, siendo España miembro de la OTAN.

Si hubiera un conflicto armado o un colapso en España, sería originado como consecuencia de la enorme deuda pública que suporta el Estado. Así pasó con el derrumbamiento de la URSS y así ocurrió en la guerra de Yugoslavia, donde sólo después de que se negaran más créditos desde Europa, los sublevados recibieron armas desde el exterior para iniciar la contienda militar.

Es cierto que el Procés fue un fracaso, si bien consiguió vencer al gobierno español a la hora de vender su relato en el exterior; aunque luego ese apoyo civil no se tradujera en ningún tipo de reconocimiento internacional de la «República de Cataluña».

El gobierno de Rajoy, feroz a la hora de reprimir a los manifestantes de Blanquerna con toda la fuerza del aparato del Estado, fue incapaz de imponer su relato en el exterior fruto de su enorme debilidad. Un hecho que hizo que diferentes organizaciones de todo espectro ideológico se posicionaran junto al Procés a modo de que eran las víctimas.

Sin ir muy lejos, desde destacados miembros de la Alt Right hasta numerosos grupos de derecha alternativa en Europa, mostraron su apoyo en menor o mayor medida a unos manifestantes que «habían sido golpeados» por la impericia del gobierno de Rajoy y por la propaganda separatista.

La Embajada de Rusia se ríe de las acusaciones

Que un tweet irónico de la Embajada rusa sea compartido por miles de perfiles y sirva de sorna a los separatistas catalanes en su afán por tapar mediante una cortina de humo la presunta corrupción de sus líderes, sólo confirma la torpeza mayúscula de los poderes fácticos del Estado, que con una conspiranoia tan difícil de creer, han echado por tierra la seriedad del Reino de España. Si Rusia quisiera desestabilizar Occidente, jamás lo haría invadiendo un país miembro de la OTAN con 10.000 soldados, pues eso significaría un declaración de guerra.

El detenido al que acusan de hacer esas declaraciones, dentro de su periplo internacional para promover el Procés, no se reunió con Putin como asegura la prensa oficialista, sino con un Ex-diputado llamado Sergei Markov. Según la versión de este antiguo político en una entrevista que le realizaron para El Periódico de Cataluña, en ningún momento se habló de 10.000 soldados ni de pago de la deuda de Cataluña por Rusia (que tiene un PIB como el de Italia), sino de un reconocimiento de Cataluña por Crimea, algo que Markov rechazó por ser dos casos no comparables. De hecho Markov informó al emisario de Puigdemont de que la línea oficial de Rusia iba a ser la de no reconocer la República de Cataluña, con independencia de lo que él pudiera pensar.

Foto original sin cambio: Ajuntament de Vilanova i la GeltrúCC BY-ND 2.0