REPÚBLICA DEMOCRÁTICA O SOCIAL-COMUNISMO, USTEDES ELIGEN

Por José Antonio Bejarano Flores

En estos momentos tan terribles, España entera llora por sus muertos y reza por el devenir de sus enfermos y de nosotros mismos,  a consecuencia de una terrible enfermedad. 

No existe en la actualidad nada más triste ni situación más amarga, que pueda consolarnos.  Y todo ello provocado por un bicho invisible al ojo humano, al que los técnicos denominarían Covid 19, del cual, un día no muy lejano sabremos a ciencia cierta, ante qué clase de virus nos enfrentamos y lo que realmente ocurrió.  Pero mientras enterramos a nuestros muertos y los heroicos trabajadores sanitarios curan a nuestros enfermos, por suerte la vida sigue, para una inmensa mayoría de personas. Y los que queden o quedemos vivos, habremos de exigir responsabilidades a este funesto Gobierno, ávido de gloria y protagonismo excesivo, por la dejadez, inoperancia e ignorancia supina, que demuestran al respecto, no dudando en posponer sus deberes como Gobierno, antes que la vida y el interés general de las personas. 

“Adviertan los que de Dios 
Juzgan los castigos tardes,
que no hay plazo que no llegue
ni deuda que no se pague”.

“El Burlador de Sevilla y el Convidado de Piedra” de Tirso de Molina (1630)

¿Quizás nos equivocamos el pueblo español en los últimos comicios electorales del 10 N, al elegir unos representantes social-comunistas y anti-constitucionalistas?

¿Nos engañaron con sus alianzas estratégicas, para permanecer en poder?, o simplemente se aprovecharon de un Estado fuertemente partidocrático, débil y  descentralizado por las Autonomías, para conseguir el descrédito a la Corona y el enjuague de sus propias corruptelas, como serían los casos de Jordi Pujol, los ERES de Andalucía o las comisiones por asesorías a Países Latinoamericanos.  

LA REPÚBLICA DEMOCRÁTICA CONSTITUCIONALISTA: EL LEGADO DE D. ANTONIO GARCÍA TREVIJANO

¿Se habría dado esta misma situación, en unas elecciones generales, donde se hubiesen elegido directamente a nuestros representantes políticos, mediante el voto directo, dentro de una República Democrática Constitucionalista en libertad, libres de populistas prevaricadores que desprecian la democracia, amantes de lo ajeno y falsos profetas en la vida  social?

Hace aproximadamente dos años, se produjo en España el fallecimiento de D. Antonio García Trevijano, un ilustre pensador, abogado, notario y político, que seguro no dejaría indiferente a los poderes fácticos de la élite política del 78 aún vivos y a los actuales del 2020;  pues como bien sabe todo el mundo, este personaje habría de luchar hasta su muerte,  por algo que él mismo denominaría, República Democrática Constitucionalista y cuyos contrincantes a derecha y sobre todo a izquierda, odiarían hasta el extremo de desterrarlo en la vida política y de cualquier otro ámbito público. 

Incluso los tres personajes más destacados de la historia política de esa época, como lo serían Adolfo Suarez, Felipe González y Santiago Carrillo, se confabularían contra él y lo meterían en la cárcel, durante un  periodo de más de dos meses por la presentación de un proyecto rupturista de la Constitución Española. Y todo ello, por afirmar que la Monarquía Parlamentaria instaurada y refrendada por el Pueblo español, no respondería a los verdaderos estándares democráticos y de libertades que España necesitaba.

Para llevar a cabo sus ideales, el señor Trevijano, funda en 2006 el Movimiento Ciudadano hacia la República Constitucional M.C.R.C, donde afirmaría entre otras muchas cosas, que sería necesario llevar a la práctica dos cuestiones esenciales, para un verdadero régimen de libertades, una primera estaría basada en la participación directa de los electores, al escoger a los representantes públicos que la ciudadanía designe y no como ocurriría en la  Constitución del 78, donde realmente a quién se vota es al partido político, el cual elabora y confecciona unas listas cerradas, bien por designación de sus principales jefes de filas, o como consecuencia de unas primarias –que para el caso, es lo mismo-   y en un segundo término, la aceptación plena de un estado de derecho, donde el poder Legislativo, Ejecutivo y Judicial, sean totalmente independientes; algo que como todo el mundo sabe no se cumple, ya que estos dos últimos poderes –es decir, Ejecutivo y Judicial- dependerían  directamente del Legislativo y por tanto subyugados a él. 

¿Qué Organismos, Administración, Funcionario público o trabajador laboral español, osaría enfrentarse al Legislativo de turno, desde la aprobación de la Constitución del 78?

Si en las sociedades feudales, la nobleza y el clero respondían a los estamentos privilegiados de la época, –dejando a un lado al rey, como representante máximo del pueblo llano- ahora en  el Régimen del 78, ese estamento respondería claramente al poder Legislativo, hoy representado por el Gobierno de turno, con 22 Ministros y 350 Diputados, cuya misión principal sería la de votar cualquier reforma o decreto previamente consensuada y correveidile de su propio partido.  Así pues, ante esta situación tan anacrónica, nada ni nadie osará a enfrentarse a estos nuevos gurús y a su estamento institucionalizado, bajo pena del ostracismo más cruel;   justamente por eso, España no posee un Régimen democrático de libertades, sino de olócratas devenidos a oligárquicos.

En otras palabras, la transición democrática que tanto se jadeaba por parte del poder político y todo el mundo alababa, –incluso fuera de nuestras fronteras- lo que realmente supuso fue un puro continuismo de las ocho Leyes Fundamentales del Reino, promulgadas entre el 1936 y 1977 y aunque derogadas en el periodo Constitucional, aún conserva  su rigor retrospectivo. 

Pero la prueba más palpable de lo que afirmamos acerca del poder establecido, sería precisamente, aquellas dos únicas ocasiones en las cuales se utilizó el Título X de la Reforma Constitucional, en sus art. 166, 167, 168 y 169, una con ocasión del Tratado de Maastrich en el 1992 y la otra en 2011, para la reforma del art. 135, relativo a la Estabilidad Presupuestaria, aprobadas con los votos a favor de PSOE y PP.  

¿Acaso España ha tenido un camino de rosas, para solo hacer una Reforma Constitucional de calado?

Evidentemente no; pero muchos han sido los momentos y las ocasiones, para plantearse una serie de Reformas Constitucionales tremendamente importantes y necesarias, que al final no se han llevado a cabo por el interés cortoplacista de una serie de Gobiernos, que no han querido establecer unas mínimas bases de convivencia con la vista en un futuro mejor, ya que el poder político lo utilizan en beneficio propio y de allegados, en detrimento de sus propios representados, es decir, el pueblo. 

Como sería de lógica, muchas serían las posturas enfrentadas respecto a  este tema, pero si nuestros vecinos Europeos ya lo han hecho y además en varias ocasiones; 

¿Porqué aquí en España, no se cumple con la Ley de Estabilidad Presupuestaria Financiera, del Déficit y el Gasto?, 
¿Porqué diferente justicia, dentro del territorio nacional?
¿Porqué distintos derechos y deberes?
¿Porqué no se reforma le Ley Electoral?
¿Porqué no un país sin Autonomías y menos descentralizado, al estilo de    las Regiones Länder en Alemania?
¿Porqué tenemos un sistema bicameral y no unicameral?
¿Porqué no una República Democrática Constitucionalista?

¿Porqué se permite la concurrencia en periodo electoral,  a partidos que abominan de la Constitución Española y cuyo cometido no es otro que instaurar un nuevo Régimen de Derechos, basados en otra República Social-comunista unitaria e igualitaria de dudosa legitimidad, basados en ideales espurios, al estilo de la organización de países que componían la Alianza Bolivariana de los pueblos de América (ALBA), como serían los casos de la Izquierda Abertzale, las Mareas, Independentistas, Podemos o Nacionalistas, con juramentos anticonstitucionales como serían por ejemplo: por la República Catalana, por el planeta, por las mujeres asesinadas, por las trece rosas, por el amor frente al odio y un largo etcétera? 

Para todos estos interrogantes, existe una respuesta clarísima, los partidos Reformistas de aquella época están muy bien instalados en sus poltronas y  jamás permitirán una República Democrática Constitucionalista. Para que ello fuera posible, primero habría que ir a un cambio estructural en profundidad, apoyado y auspiciado por toda la sociedad civil. 

El controvertido político, enfermizo e intelectual Thomas Jefferson, como fundador  del partido Republicano-Democrático y uno de los principales redactores  de la Declaración de Independencia de 1776, antes de fallecer quedaría escrito:

“Si con la Ley en la mano, se aprueban las injusticias, la rebeldía es una obligación”.

Mucha suerte, querido lector.

 

Foto original sin cambio: PODEMOSCC BY 3.0

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