PROPUESTA CONSTITUYENTE, ¡NO, GRACIAS!

Por José Antonio Bejarano Flores

Existen voces díscolas que proclaman la caducidad del Régimen del 1978, desde que entraron en el Congreso de los Diputados, partidos políticos excesivamente populistas, ideologizados e ideologizantes. Éstos están cargados de una serie de consignas, pero no de razón, con la idea de implantar aquí en España, otro sistema supuestamente democrático, -al estilo Bolivariano de Evo Morales, Chavistas de Venezuela o Correistas de Rafael Correa en Ecuador.

Pretenden hacerlo a partir de unas nuevas Constituyentes, con el visto bueno de partidos como Podemos, las Mareas, Anticapitalistas, la Izquierda Abertzale, Independentistas, BNG, Nacionalistas Canarios y un renovado PSOE, que se debate entre el ostracismo llevado a cabo por la cúpula dirigente y la euforia de una base social, que se identifica plenamente con el socialismo del 1978 y no,  con el Sanchismo belicista de 2019, que cede  a la razón supuestamente democrática, antes que a la razón de Estado.

Para llevar a cabo este proceso aún no desarrollado, contarían con la inestimable ayuda de una caterva de intelectuales anquilosados en parte de las estructuras universitarias españolas, bien como Profesores, Catedráticos, Rectores o asociados nacionales e internacionales a unas mismas siglas e ideas, como serían los casos de Alfredo Serrano Mancilla (Universidad Autónoma de Barcelona), Francisco José Palacios Romeo (Universidad de Zaragoza), Manuel Ares Conejo (Complutense de Madrid y actualmente en la U. de Málaga), Guillermo Oglietti (Doctor en Economía Aplicada por la Universidad de Barcelona), Gisela Brito (Licenciada por la Complutense de Madrid), Nicolás Oliva (Licenciado en Economía por la Universidad Católica de Ecuador), Alejandro Fierro (Licenciado en Ciencias por la U. Pontificia de Salamanca), Silvina Romano (Licenciada en Ciencias Sociales por la U. de Buenos Aires), José Luis Rodríguez Zapatero (ex-presidente de España), Sergio Pascual (ex-secretario general de organización de Podemos), Juan Carlos Monedero (Fundador y ex-dirigente de Podemos, de la Complutense de Madrid), Iñigo Errejón (Politólogo por la Complutense de Madrid y ex de Podemos), Carolina Bescansa, (ex-dirigente de Podemos) Manuel Ramírez Jiménez (ya fallecido),   Amilcar Salas Oroño (Doctor en Ciencias Sociales por la U. de Buenos Aires y Ciencias políticas por Universidad Sao Paulo), Álvaro García Linera (ex-vicepresidente de Bolivia), Mario Ferreiro (Ex-Intendente de Asunción), Manuel Zelaya (ex-presidente de Honduras, derrocado del poder por intentar una nueva reelección), Rafael Correa (ex-presidente de Ecuador), Pablo Iglesias (actual 2º vicepresidente de España), y un largo etcétera, que por ahora omitiremos;  pero sí decir que un cambio Constitucional tan importante como este, necesitaría de una enorme transversalidad, que necesariamente deberían aglutinar a todos los partidos antes mencionados, para cumplir con la mayoría de las 3/5 partes, en cada una de las Cámaras, lo que sería igual al voto afirmativo de 210 Diputados en el Congreso y 159 en el Senado –que actualmente lo cumplen-.

Bajo estas premisas, muchas gentes se preguntarán, ¿Es posible que la actual crisis sanitaria provocada por el Coronavirus 19, pueda derivar en un nuevo orden Constitucional de imprevisibles consecuencias?. La respuesta sería obvia aunque no deseable, técnica y formalmente se podría llevar a cabo.

¿Pero verdaderamente, alguien de nuestro país y con lógica aplastante, puede creerse que tras el larguísimo Consejo de Ministros del día 14 de marzo, de más de siete horas de duración, donde se decretaría el Estado de Alarma, solo se contemplarían medidas de tipos económicas, social y sanitarias?. 

Muy poco realmente se sabe de lo que allí ocurrió y de las pocas filtraciones que se dieron, podríamos destacar la negativa de la señora Calviño, a otras medidas más duras que irían, desde el estado de excepción y sitio, para toda la Nación Española, hasta una independencia territorial provisional a modo de ensayo, para las Comunidades Vasca y Catalana, pasando por una reforma que contemplaría la nacionalización de las eléctricas y de todos los medios de comunicación, además de la inclusión del líder de Podemos, Pablo Iglesias en el Organismo de Seguridad nacional CNI español, ya que con la actual ley de 11/2002 de 6 de mayo, solo un Vicepresidente del Gobierno podría formar parte de él, algo que si ocurrió posteriormente, al quedar modificado el R.D 8/2020 de 17 de marzo, en su Disposición final 2ª.  Actitud totalmente impropia y oportunista en un Gobierno de coalición, cuyo máximo representante (Pedro Sánchez), relegaría a un segundo plano a su coaligado, al inicio de la Legislatura, en tareas no esenciales, por desconfianza entre ambos y que ahora a raíz de este Consejo de Ministros, vemos cómo le da acceso al Órgano más sensible que posee la nación española, el CNI. 

¿A cambio de qué? 

Es más que evidente, conociendo al señor Iglesias por sus ideales republicanos y marxistas, que plantease en el Consejo de Ministros de ese fatídico 14 de marzo, aparte de medidas económicas, sociales y sanitarias, otras como serían, el estudio de unas nuevas Constituyentes ó al menos una reforma Constitucional, en los puntos que consideran fundamentales, para dar el paso hacia un nuevo Estado de derechos.

A modo de ejemplo, podríamos recordar la invitación que Gladys Mª Gutiérrez de Alvarado (antes de ser Magistrada Presidente del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela) hizo a Francisco Palacios (profesor titular en el Departamento de Derechos Público de la Universidad de Zaragoza) –siendo asesor de la Asamblea Venezolana de Chávez, de mayoría chavista en el año 2007, por orden de la Fundación CEPS- a que participase en unos foros, sobre la profunda Reforma Constitucional que estaba emprendiendo el señor Chávez; A lo que el señor Palacios respondió: “Tal espíritu es bueno, pero los términos y  la redacción estaban confusos y desordenados”. 

Esto ocurriría aunque con distintas connotaciones, en lo que se dio en llamar, el famoso eje del mal, integrado por: Venezuela a partir de 1999 con Chávez a la cabeza, Bolivia 2006 con Evo Morales y Ecuador 2007 con Rafael Correa, de los cuales, Ecuador ya se ha librado de su social-comunista Correa, preso por corrupción –hoy ya liberado-  y Bolivia con su ex-presidente huido –por renuncia a la Presidencia- a México por ofrecimiento de su amigo Manuel López Obrador, próximo a unas elecciones democráticas.  En su día ya lo harían igualmente Brasil, Argentina, Colombia, Perú y Chile.

¿Qué supondría unas constituyentes?

Un proceso constituyente, entre otras cuestiones y según sus partidarios más acérrimos, tales como: Serrano Mancilla, Francisco Palacios, Manuel Ares, Guillermo Oglietti, Juan Carlos Monedero, Íñigo Errejón, Pablo Iglesias, Pablo Echenique, Gisela Brito y  Carolina Bescansa entre otros, opinan que su puesta en marcha supondría un gran refuerzo a la Constitución y una serie de derechos garantizados en los nuevos pactos políticos, económicos y sociales, además de ser un salvaguarda de futuros golpes de estado.  Algo que como todo el mundo comprenderá, resultará ser falso e inexacto; Falso, porque lo que realmente quieren imponer, no es una Reforma Constitucional, sino un nuevo Estado social-comunista, inspirado en la revolución Rusa del 1917, con el Comunismo en el poder, exactamente igual que ya ocurriría en la mayoría de países Latino-Americanos y el Caribe e inexacto, porque en la mayoría de conclusiones, al hacer público sus artículos en prensa, libros, revistas, blogs, páginas webs y distintas publicaciones ó a través de medios audiovisuales, conferencias y ponencias, se atisba una ideología perversa, fuertemente hipnotizante y populistamente convincente, en aquellos países donde ya se llevó a cabo.

¿Qué ocurrirá aquí en España?

Sinceramente, no lo sabemos, todo dependerá de las dos principales mentes tóxicas que nos gobiernan. 

Esta situación sería coincidente con una partida de naipes, entre el pueblo llano y el Gobierno de la nación, -lógicamente apoyados por políticos prevaricadores de  la cosa pública, medios de comunicación y una buena parte de la élite universitaria española afines al partido gobernante-, los cuales juegan con las cartas marcadas y con elgaslighting más burdo que podamos imaginarnos.

¿Proceso Constituyente?,   ¡Mejor no, gracias!


Comentario de la redacción
Este artículo es el fruto del pensamiento y de la reflexión de su autor. La libertad de tono y de opiniones que ofrece La Dialéctica Nacional -y particularmente el apartado de Plumas Afiladas- no significa que tengamos siempre todos la misma opinión acerca de los artículos escritos y publicados. Desde la Dialéctica Nacional, pensamos que la constitución del 1978 sí tiene que ser reformada e incluso transformada, ya que no permite solucionar los grandes problemas que enfrenta nuestro país.

Foto original sin cambio: PODEMOSCC BY 3.0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *