ODA AL DOS DE MAYO – BERNARDO LÓPEZ GARCÍA

Tal día como hoy queremos recordar la gesta heroica que realizó el pueblo de Madrid y que tras la difusión del bando de la independencia por los Alcaldes de Móstoles, marcó el inicio del levantamiento contra el invasor francés en toda España. Esta gesta fue narrada mediante un emotivo poema por Don Bernardo López García.

Bernardo López García (Jaén, 11 de diciembre de 1838 – Madrid, 15 de noviembre de 1870) – ODA AL DOS DE MAYO-

ODA AL DOS DE MAYO


Oigo,
patria, tu aflicción,
y escucho el triste concierto
que
forman, tocando a muerto,
la campana y el cañón;
sobre tu
invicto pendón
miro flotantes pendones,
y oigo alzarse a otras
regiones
en estrofas funerarias,
de la iglesia las plegarias,
y
del arte las canciones.

Lloras, porque te insultaron
los
que su amor te ofrecieron
¡a ti, a quien siempre temieron
porque
tu gloria admiraron;
a ti, por quien se inclinaron
los mundos
de zona a zona;
a ti, soberbia matrona
que, libre de extraño
yugo,
no has tenido más verdugo
que el peso de tu
corona!

Doquiera la mente mía
sus alas rápidas
lleva,
allí un sepulcro se eleva
contando tu valentía.
Desde
la cumbre bravía
que el sol indio tornasola,
hasta el África,
que inmola
sus hijos en torpe guerra,
¡no hay un puñado de
tierra
sin una tumba española!

Tembló el orbe a tus
legiones,
y de la espantada esfera
sujetaron la carrera
las
garras de tus leones.
Nadie humilló tus pendones
ni te arrancó
la victoria;
pues de tu gigante gloria
no cabe el rayo
fecundo,
ni en los ámbitos del mundo,
ni en el libro de la
historia.

Siempre en lucha desigual
cantan tu invicta
arrogancia,
Sagunto, Cádiz, Numancia,
Zaragoza y San
Marcial.
En tu suelo virginal
no arraigan extraños
fueros;
porque, indómitos y fieros,
saben hacer sus
vasallos
frenos para sus caballos
con los cetros
extranjeros.

Y aún hubo en la tierra un hombre
que osó
profanar tu manto.
¡Espacio falta a mi canto
para maldecir su
nombre!
Sin que el recuerdo me asombre,
con ansia abriré la
historia;
¡presta luz a mi memoria!
y el mundo y la patria, a
coro,
oirán el himno sonoro
de tus recuerdos de gloria.

Aquel
genio de ambición
que, en su delirio profundo,
cantando
guerra, hizo al mundo
sepulcro de su nación,
hirió al ibero
león
ansiando a España regir;
y no llegó a percibir,
ebrio
de orgullo y poder,
que no puede esclavo ser,
pueblo que sabe
morir.

¡Guerra! clamó ante el altar
el sacerdote con
ira;
¡guerra! repitió la lira
con indómito cantar:
¡guerra!
gritó al despertar
el pueblo que al mundo aterra;
y cuando en
hispana tierra
pasos extraños se oyeron,
hasta las tumbas se
abrieron
gritando: ¡Venganza y guerra!

La virgen, con
patrio ardor,
ansiosa salta del lecho;
el niño bebe en su
pecho
odio a muerte al invasor;
la madre mata su amor,
y,
cuando calmado está,
grita al hijo que se va:
«¡Pues que
la patria lo quiere,
lánzate al combate, y muere:
tu madre te
vengará!»

Y suenan patrias canciones
cantando santos
deberes;
y van roncas las mujeres
empujando los cañones;
al
pie de libres pendones
el grito de patria zumba
y el rudo cañón
retumba,
y el vil invasor se aterra,
y al suelo le falta
tierra
para cubrir tanta tumba!

¡Mártires de la
lealtad,
que del honor al arrullo
fuisteis de la patria
orgullo
y honra de la humanidad,
¡en la tumba descansad!
que
el valiente pueblo ibero
jura con rostro altanero
que, hasta
que España sucumba,
no pisará vuestra tumba
la planta del
extranjero!

 

Foto Original sin cambios. Autor Simon Burchell Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported Plaza Héroes Dos de Mayo – Madrid

 

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