HACE 49 AÑOS SE IBA EL ÚLTIMO SAMURÁI: YUKIO MISHIMA.

«Quiero hacer de mi vida un poema» Yukio Mishima

Hoy 25 de noviembre de 2019 han pasado ya 49 años desde que el maestro Mishima nos abandonara físicamente acometiendo el ritual del seppuku o harakiri (ritual de suicidio japonés), y digo físicamente, porque gracias a su larga y nutrida obra literaria nunca nos ha abandonado del todo.

Su obra y estilo

Es fácil enumerar la obra que nos deja el que fue candidato al premio Nobel, a pesar de sus 40 novelas, 18 obras de teatro, 20 libros de relatos… Y podríamos continuar. Pero si estaba tetralogía «El mar de la fertilidad» (compuesta por las novelas «Nieve de primavera», «Caballos desbocados», «El templo del alba» y «La corrupción de un ángel»), cabe destacar que esta última se entregó al editor el mismo día en que se suicidó, siendo así publicada póstumamente.

«Confesiones de una máscara», «El pabellón de oro», «la ética del samurai en el Japón moderno», o su ensayo autobiográfico «El sol y el acero» forman parte de esos títulos inolvidables este gran autor.

Ojalá yo pudiera describir la mitad de bien que él lo hace y transmitir así lo que siento al leer a Mishima… Pero eso es obra imposible para mí.

Su estilo tan detallado a la hora de describir, con esos enfoques sobre la muerte, la sexualidad o el cambio político, mezclado con la estética moderna y la tradición japonesa.

Aún recuerdo como llegué a él, tras un relato facilitado por un amigo, «Patriotismo» era el nombre de ese relato.

Tatenokai (Sociedad del Escudo)

Este era el nombre de la milicia privada creada por Yukio Mishima para la defensa de los valores tradicionales japoneses y para devolverle la importancia al emperador. Milicia pacífica y desarmada que llegó a contar aproximadamente con unos 300 soldados.

25 noviembre de 1970

En el cuartel general de Tokio del comando oriental de las fuerzas de autodefensa de Japón, con 4 de los suyos (Tatenokai) Mishima entra y coge de rehén al Comandante. Mishima saldrá al balcón y leerá su manifiesto, en el cual pide que se restablezca la figura del Emperador y se revocará la Constitución impuesta en 1947.

Este llamamiento no surtió efecto cómo era de esperar… Y Mishima cómo si del último samurái se tratará… Procedió al seppuku, con él se fue uno de los artistas más importantes que marcó el Japón de posguerra, un novelista, ensayista, crítico y sobre todo poeta… 

Quiso hacer de su vida un poema y un poema nos dejó antes de partir

«Las fundas de las espadas se agitan
tras años de espera.
Hombres valientes parten
a caminar sobre la primera helada del año».

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