102 AÑOS DE LA MUERTE DEL BARÓN ROJO

Siempre me ha gustado la historia y más la relacionada con el mundo de la aviación. Cualquiera que sienta estas dos pasiones ha crecido con los ojos puestos en los héroes de las dos grandes guerras.

Aniversario

Esta semana se han cumplido 102 años desde que el «Barón Rojo» fuera abatido sobre el territorio francés de Vaux-sur-Sommen a finales de la Gran Guerra en 1918. Tenía tan solo 25 años, rozando casi los 26 que cumpliría el 2 de mayo.

¿Quien era el «Barón Rojo»?

Su nombre era Manfred Albrecht Freiherr von Richthofen y provenía de la nobleza terrateniente prusiana. Empezó la guerra en la caballería, en un regimiento de Ulanos, al igual que su hermano Lothar (eran tres hermanos).

El comienzo de su aventura voladora

Dado que no encontraba su lugar en el ejército terrestre, Manfred decidió probar suerte en la fuerza aérea (Luftstreitkräfte – más tarde conocida como Luftwaffe en la segunda guerra mundial). Al principio empezó como observador, pero un contacto con el as más famoso en ese momento, Oswald Blake, lo llevó a unirse al escuadrón de caza (Jagdsstaffel o Jasta 2).

Nace la leyenda

Ya en su primer combate, consiguió la victoria. Era el 17 de septiembre de 1916 en Cambrai (Francia). Su agresividad y valentía, así como su gran agudeza visual, le llevaron pronto a convertirse en un gran piloto, llegando a superar las historias de su referente y maestro Bölcke (40 victorias) con 80 victorias durante todo el conflicto armado.

Bölcke no vería el fin de la guerra falleciendo en combate, al igual que otro as, Werner Voss (48 victorias). Los dos eran muy amigos de Manfred y sus muertes lo marcarían profundamente.

El circo volador (Jasta 11)

En 1917 se puso al mando del Jasta 11, más conocido comúnmente como «el circo volador», dado que sus 14 integrantes pintaban sus aviones de vivos colores. El de Manfred en concreto todo de color rojo, de ahí su apodo y titulo nobiliario .

Su gran destreza al mando de su avión, su actitud valiente e incluso temeraria, hizo que sus enemigos le temieran y le admiraran por igual. Incluso después de ser abatido por el impacto en su cabeza de una bala, volvió a volar contra todas las indicaciones, durante un largo período de tiempo, con su cabeza vendada.

Reproducción actual del famoso Fokker DrI que popularizó el Barón Rojo

Sus aviones

Posiblemente recordemos siempre al «Baron Rojo» por su famoso triplano Fokker DrI, el cual llegó en la fase tardía del conflicto; pero la verdad es que la mayoría de sus triunfos los consiguió abordo de un plano Albatros D.II. No debemos olvidar que lo llamativo de estos primeros aviones es que estaban fabricados en su mayor parte con madera, cables y revestimientos de tela, por lo cual eran bastante peligrosos.

Manfred von Richthofen a bordo de su Albatros DII junto al resto de su escuadrilla la Jasta 11

Su muerte

A las 11 de la mañana del 21 de abril de 1918, falleció por una bala del calibre 7’70 mm que le atravesó el costado, entrándole por su lado derecho y destruyendo al pasar varios órganos vitales (pulmones, hígado, corazón, vena aorta y vena cava). La versión oficial es que se batió con el capitán de aviación canadiense Roy Brown, aunque esta versión cada vez se tiene menos cuenta. La más respaldada hoy es que el soldado de infantería australiano William John, le abatió al dispararle desde tierra.

El Barón Rojo una vez alcanzado, apagó el motor y aterrizó. Los soldados aliados lo sacaron del avión aún con vida, sus últimas palabras en alemán fue «alles kaputt» (algo así como «todo acabado»).

Su familia siempre ha preferido la historia de que fue abatido por el aviador canadiense en un duelo de pilotos como si eso fuera más honorífico. Yo la verdad que prefiero la historia de que fue derribado desde el suelo y que nunca consiguieron vencerle en el aire al mayor as de la primera guerra mundial.

Funeral

Sería enterrado con todos los honores por los británicos, con una ofrenda floral encima de su ataúd y una presentación de armas de 6 miembros del escuadrón 209 que lanzarón 3 salvas de fuego en su honor. La lápida que se encuentra en el mismo lugar que cayó, tiene escrito en su epitafio «Aquí yace un valiente, un noble adversario y un verdadero hombre de honor. Que descanse en paz«.

Pd: Durante su convalecencia escribió un libro titulado «El Avión Rojo de Combate».


Foto principal: ©La Dialéctica Nacional – Uso autorizado bajo la licencia CC BY-NC-ND

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *